atributos abarcativos, diciendo: “Hasta aquí es lo mío, después de eso es de Él”; hace una división. Con las diminutas unidades de medida en sí mismo, lentamente comprende la verdadera naturaleza de los atributos.
Por ejemplo, con su imaginada soberanía sobre lo que posee, el “Ego” puede comprender la soberanía de su Creador sobre la creación contingente. Y con su propiedad aparente, puede comprender la verdadera propiedad de su Creador, diciendo: “Tal como yo soy el dueño de esta casa, así también el Creador es el dueño del universo”. Y con su conocimiento parcial, puede comprender Su conocimiento, y con la pequeña cantidad adquirida de arte, puede comprender el arte originario del Creador Glorioso. Por ejemplo, el “Ego” dice: “Tal como yo hice esta casa y la ordené, así también alguien debe haber hecho el universo y lo arregló”, y así sucesivamente. Miles de estados misteriosos, atributos y percepciones que dan a conocer y muestran en cierta forma que todos los atributos y funciones Divinos están contenidas en el “Ego”. Es decir, el “Ego” es como un espejo, una unidad de medida y una herramienta de descubrimiento, tiene un significado indicativo; al no tener significado en sí mismo, muestra el significado de otro. Es una hebra conciente de la gruesa cuerda del ser humano, un hilo delicado de la vestidura de la esencia de la humanidad, es una letra Alif del libro del carácter de la humanidad, y tiene dos caras.
La primera de estas caras mira hacia el bien y la existencia. Con esta cara sólo es capaz de recibir el favor Divino; acepta lo que se le da, por sí misma no puede crear. Esta cara no es activa, no tiene la habilidad de crear. Su otra cara mira hacia el mal y va hacia la inexistencia. Esa cara es activa, tiene el poder de actuar. Además, la naturaleza real del “Ego” es indicativa: muestra el significado de las cosas más allá de sí mismo. Su soberanía es imaginaria. Su existencia es tan débil e insustancial que en sí mismo no puede cargar ni soportar nada. Más bien es una especie de balanza o medida, como un termómetro o un barómetro, que indica los grados y cantidades de cosas; es una medida que da a conocer los atributos absolutos, abarcativos e ilimitados del Ser Necesario.
Así, quien conoce su propio ser de esta manera, y comprende y actúa según eso, está incluido en las buenas nuevas de:
﴾ قَدْ اَفْلَحَ مَنْ زَكّٰيهَا ﴿ “Que habrá triunfado el que la purifique”. (Corán, 91:9)
Verdaderamente lleva a cabo la Responsabilidad, y por el telescopio de su “Ego”, ve lo que el universo es y qué tareas está realizando. Cuando obtiene información sobre el universo, ve que su “Ego” lo confirma. Este conocimiento permanecerá como luz y sabiduría para él;
