seres concientes, y seres con espíritus; se puede concluir con certeza decisiva que aquellos palacios celestiales, aquellas constelaciones elevadas también tienen habitantes vivos y conscientes adecuados a ellos. Tal como el pez vive en el agua, así también esos habitantes luminosos están presentes en el fuego del sol. El fuego no quema la luz; por cierto, el fuego ayuda a la luz.
Además, ya que, como se ve claramente, el poder eterno crea innumerables seres vivos, seres con espíritu de las sustancias más comunes y de los elementos más densos. Dándole gran importancia, transmuta la materia densa por medio de la vida en una sustancia sutil; y ya que esparce la luz de vida en todos lados con gran abundancia, y dora la mayoría de las cosas con la luz de la conciencia; con un poder tan impecable y una sabiduría perfecta, el Omnisciente y Todopoderoso por cierto no sería negligente con las otras materias que fluyen sutiles como la luz y el éter, que están cerca y son adecuadas para el espíritu; Él no los dejaría sin vida, sin conciencia, inanimados. Por cierto, Él crea los seres animados y concientes con una gran cantidad de materia de la luz, de la oscuridad, de la materia del éter e incluso de significados, aire y hasta de palabras. Tal como Él crea numerosas y distintas especies de animales, así también de estas materias torrentosas y sutiles crea numerosas y distintas criaturas espirituales. Un tipo de ellas son los ángeles, otras son las variedades de seres espirituales y genios. Si deseas ver qué tan cierto, evidente y racional es aceptar la existencia de un gran número de ángeles y de seres espirituales, y cómo lo demuestra el Corán, qué tan contrario a la verdad y a la sabiduría, y qué superstición, aberración, delirio y tontería es no aceptarlos, considera la siguiente comparación.
Hay dos hombres, uno rústico y tosco, el otro civilizado e inteligente, que se hicieron amigos y fueron a una ciudad espléndida como Estambul. En una esquina distante de esa ciudad civilizada y magnífica se encontraron con un edificio sucio, pequeño y desdichado, una fábrica. Vieron que el edificio estaba lleno de trabajadores miserables y empobrecidos. Estaban trabajando en una fábrica extraña. Alrededor del edificio había seres con espíritus y seres vivos, pero ellos tenían diferentes tipos de medios de vida y condiciones particulares de la vida, eran tales que algunos eran herbívoros que vivían sólo de las plantas, mientras que otros eran piscívoros que no comían más que pescado.
Los dos hombres miraron la escena. Luego vieron a la distancia que había miles de palacios adornados y castillos elevados. Entre los palacios había talleres espaciosos y plazas amplias. Por la distancia o la deficiencia de la vista de los hombres, o porque ellos mismos estaban escondidos, los habitantes de los palacios no eran visibles a los dos hombres. Además, las
