especial con las flores y plantas de la tierra. Puede decir: “La tierra es mi jardín; es mi casa de comercio”. Así, con los sentidos instintivos inconscientes que la impulsan y estimulan además de los conocidos cinco sentidos, los sentidos internos de los seres vivos; la abeja tiene un sentimiento, una familiaridad y una relación recíproca con la mayoría de las especies del mundo, y están a su disposición.
Si la vida entonces muestra su efecto así en los seres vivos más diminutos, ciertamente cuando se eleva al nivel más alto, el de los seres humanos, se revela y extiende e ilumina tal punto que tanto como un ser humano puede moverse por las habitaciones de su casa con su conciencia y mente, que son la luz de la vida, así también ese ser vivo puede viajar por los mundos más elevados, espirituales y corpóreos con su conciencia y mente. Es decir, tal como ese ser vivo y consciente puede ir espiritualmente como si fuera un huésped a esos mundos, esos mundos también vienen como huéspedes al espejo de su espíritu al reflejarse y representarse allí.
La vida es la prueba más brillante de la unidad del Glorioso, la fuente más grande de Su bendición; es una manifestación muy sutil de Su compasión, y un bordado muy oculto, desconocido e incomparable de Su arte.
La vida es oculta y sutil, porque incluso la vida de las plantas, el nivel más bajo de vida, y el despertar de la fuerza de vida en las semillas, su giro, apertura y crecimiento, que son los primeros pasos de la vida de la planta, han permanecido incomprensibles para la ciencia humana desde la época de Adán en el velo de la costumbre, a pesar de ser tan evidente y familiar, tan omnipresente y común. Su verdadera realidad no se descubrió con la razón del ser humano.
Además, la vida es tan pura y perfecta que en sus dos aspectos, tanto en su faz interna como externa; es pura, traslúcida y transparente. Sin cubrirla con las causas, la mano del poder la toca directamente. Mientras que hace de las causas aparentes un velo, para que sea la fuente de los aspectos insignificantes de las cosas y sus cualidades externas viles, que son inapropiadas para la dignidad del poder.
EN BREVE: Se puede decir que si no hubiera vida, la existencia no sería la existencia; no sería diferente a la inexistencia. La vida es la luz del espíritu, y la conciencia es la luz de la vida. Ya que la vida y la conciencia son tan importantes; y ya que es evidente que hay un orden perfecto absoluto en el universo, una precisión suprema y una armonía muy sabia; y ya que nuestro globo terráqueo desdichado y humilde, nuestra tierra que deambula se ha llenado con incontables cantidades de seres vivos,
