Mientras que la adoración de la forma humana en particular ha sacudido la moralidad de manera atroz, causando la humillación del espíritu del ser humano. Se puede comprender esto de lo siguiente: mirar lujuriosamente y con deseo el cadáver de una bella mujer que necesita piedad y compasión destruye la moralidad; así también, mirar lascivamente a los aspectos de mujeres muertas, o vivas, porque son como sus cadáveres pequeños, sacude de raíz a las emociones humanas elevadas, y las destruye.
Así, junto con ayudar a la felicidad humana de este mundo, de todos los miles de asuntos del Corán como los tres ejemplos anteriores también sirven a la felicidad eterna. Puedes comparar otros asuntos con éstos.
Tal como la civilización de hoy permanece derrotada frente a los principios Coránicos en lo relacionado a la vida social humana y, en realidad está en banca rota al enfrentarse al milagroso Corán, así también se ha demostrado fehacientemente en las veinticinco Palabras anteriores mediante las comparaciones entre la filosofía europea y la ciencia humana, que son el espíritu de la civilización, y la sabiduría del Corán que la filosofía es impotente y la sabiduría del Corán es milagroso. La impotencia y la bancarrota de la filosofía y lo milagroso y valioso de la sabiduría Coránica han sido demostradas en las Palabras Once y Doce; puedes referirse a ellas.
Además, tal como la civilización de hoy está derrotada ante la sabiduría del milagroso Corán con respecto a la sabiduría y a las acciones, lo mismo aplica a la literatura y a la retórica. La comparación de la literatura y la retórica de la civilización y del Corán es como el dolor oscuro y la queja desesperanzada de un huérfano sin madre y la canción baja y tumultuosa de un borracho, y la pena anhelante y esperanzada de un amante elevado que surge de una separación temporaria y las canciones patrióticas exhortando a la victoria o a la guerra o al sacrificio. Porque en relación a los efectos de sus estilos, la literatura y la retórica producen ya sea pena o felicidad. Y la tristeza es de dos tipos. Es ya sea una pena oscura que surge de la falta de amigos, es decir, no tener amigos ni dueño, que es la pena producida por la literatura de la civilización, que está manchada por el desvío, enamorada de la naturaleza, contaminada con descuido, o es la segunda pena. Esta surge de la separación de los amigos, es decir, los amigos existen, pero su separación provoca un pesar anhelante. Es la pena que da la guía y que esparce la luz que el Corán produce. La felicidad también es de dos tipos. Uno estimula los deseos del alma maligna. Es la marca de la literatura de la civilización en los campos del teatro, el cine y las novelas. Mientras que la otra felicidad silencia al alma maligna, y es sutil y cortés, incitando inocentemente al espíritu, al
