Con la segunda, pregunta con la palabra ﴾ يُحِبُّ ﴿ gustaría: ¿Está vuestro corazón, el asiento de amor y de odio, tan corrompido que ama lo más despreciable?
Con la tercera, pregunta con las palabras ﴾ اَحَدُكُمْ ﴿ uno de vosotros: ¿Qué ha pasado con vuestra vida social y civilización, que recibís vuestra vitalidad de la comunidad, que encontráis aceptable un acto que así envenena vuestra vida?
Con la cuarta, pregunta con las palabras ﴾ اَنْ يَاْكُلَ لَحْمَ ﴿ comer la carne: ¿Qué ha pasado con vuestra humanidad que desgarráis a tu amigo como una bestia salvaje?
Con la quinta, pregunta con las palabras ﴾ اَخ۪يهِ ﴿ su hermano: ¿Vosotros no tenéis compasión ni sentimientos de hermandad que injustamente rasgáis con vuestros dientes el carácter del herido, vuestro hermano, en tantos aspectos? ¿Vosotros no tenéis razonamiento que mordéis tus propios miembros como un loco?
Y con la sexta, pregunta con la palabra ﴾ مَيْتًا ﴿ muerto. ¿Dónde está vuestra conciencia? ¿Está tan corrompida vuestra naturaleza que hacéis lo más repulsivo a la persona más respetable, tu hermano, como es comer de su carne? Es decir, las habladurías están censuradas y despreciadas por la razón, el corazón, la humanidad, la conciencia, la naturaleza humana y la solidaridad social y nacional. ¡Entonces, ved cómo esta aleya elocuentemente restringe este crimen en seis niveles concisos, en seis niveles milagrosos!
De los miles de ejemplos de la categoría de prueba y demostración, está la aleya:
[^31] ﴿ فَانْظُرْ اِلٰٓى آثَارِ رَحْمَتِ اللّٰهِ كَيْفَ يُحْيِي الْاَرْضَ بَعْدَ مَوْتِهَاۜ اِنَّ ذٰلِكَ لَمُحْيِي الْمَوْتٰىۚ وَهُوَ عَلٰى كُلِّ شَىْءٍ قَد۪يرٌ ﴾
[^31]:Corán, 30:50
