oculto debe haber añadido ejemplos de las frutas del huerto a este árbol a través de un milagro y con un propósito. Debe haber adornado al árbol de forma que muestre ejemplos de cada una de las comidas que él ha preparado para sus huéspedes. De lo contrario no podría ser posible que un solo árbol pudiese producir miles frutas de árboles diferentes.
Entonces comenzó a suplicar para que estuviese inspirado por la clave del misterio. Gritó:
“¡Oh soberano de este lugar! He caído en tu fortuna, y me refugio en ti, soy tu siervo y quiero complacerte, y te estoy buscando.”
Después que hizo esta súplica, las paredes del pozo repentinamente se partieron y una puerta se abrió en un maravilloso, placentero y tranquilo huerto. La boca del dragón se transformó en la entrada y éste y el león tomaron la forma de dos sirvientes y le invitaron a entrar. El león incluso llegó a ser un caballo dócil a su disposición.
¡Oh mi alma perezosa! ¡Oh amigo imaginario! ¡Ven! Déjanos comparar la posición de estos dos hermanos para que podamos ver cómo lo bueno trae lo bueno y lo malo trae lo malo. Déjanos averiguarlo.
Por un lado, el viajero infeliz del camino izquierdo está todo el tiempo temblando, con miedo, esperando entrar en la boca del dragón, mientras que el afortunado es invitado a un huerto perfumado, espléndido y lleno de frutos. El corazón del desafortunado se le acelera por un terrible terror y un penoso miedo, mientras que el afortunado mira y observa los extraños acontecimientos como una lección deliciosa, con un miedo placentero y un conocimiento adorable. El miserable está sufriendo tormentos en desolación, desesperación y soledad, en cambio el afortunado tiene placer en la esperanza, deseo y familiaridad. Además, el desafortunado se ve a sí mismo como un prisionero, sujeto a los ataques de bestias salvajes, mientras que el afortunado es un honorable huésped que disfruta amistosamente con los extraños siervos del generoso anfitrión del cual él es huésped. Del mismo modo, el infeliz apresura sus tormentos complaciéndose con las frutas las cuales son aparentemente deliciosas pero en realidad contienen veneno y debido a que las frutas son muestras, hay permiso de probarlas y posteriormente buscarlas en los diferentes árboles de donde provienen para poder acostumbrarse a ellas, pero no hay permiso para devorarlas como un animal. Para el afortunado que las prueba y entiende el asunto sabe que tiene que posponer la comida y para obtener placer con la espera. Además, el desafortunado se está engañando a sí mismo; debido a su falta de discernimiento, está transformando una verdad y una situación clara como la luz del día en un
