llena de bendiciones tan amplias como los mundos de tanto la dimensión interna como la externa de las cosas. Entonces, ya que Él te ha dado el Islam y la fe, que requieren de bendiciones infinitas y te alimentas a través de innumerables frutos de misericordia y es una humanidad suprema, Él ha abierto para ti una mesa de bendiciones, placer y felicidad que incluye la esfera de la contingencia junto con la esfera de Sus sagrados Nombres y atributos. Entonces, al darte amor, que es una luz de la fe, Él te ha otorgado una mesa ilimitada de bendiciones, felicidad y placer. Es decir, con respecto a tu corporeidad eres particularmente insignificante, débil, impotente, humilde, restringido y limitado, pero a través de Su favor, te has como elevado de ser un particular insignificante a ser un todo universal y luminoso. Porque al darte vida, Él te ha elevado de la particularidad hasta un tipo de universalidad; y al darte humanidad, hasta una verdadera universalidad; y al otorgarte el Islam, hasta una universalidad exaltada y luminosa; y al darte sabiduría y amor por Él, Él te ha elevado hasta una luz abarcativa.
¡Oh, alma maligna! Has recibido este salario, y estás a cargo de la tarea de adoración agradable, fácil, liviana y con bendiciones. Pero eres perezoso en esto también. La realizas superficialmente, es como si los salarios mencionados anteriormente fueran insuficientes para ti y quieres con autoritarismo cosas más grandes. También, te quejas: “¿Por qué mi oración no fue aceptada?” Pero tu derecho no es la queja sino la súplica. A través de Su gracia pura y munificencia, Allah Todopoderoso otorga el Paraíso y la felicidad eterna. Entonces busca refugio en Su misericordia y munificencia constantemente. Confía en Él y presta atención a este decreto:
﴿ قُلْ بِفَضْلِ اللّٰهِ وَبِرَحْمَتِـه۪ فَبِذٰ لِكَ فَلْيَفْرَحُوا هُوَ خَيْرٌ مِمَّا يَجْمَعُونَ ﴾
“Di: Que con el favor de Allah y con Su misericordia se regocijen, ello es mejor que cuanto reúnen”. (Corán, 10:58)
Si dices: “¿Cómo puedo responder a estas ilimitadas y universales con mi agradecimiento limitado y parcial?”
La Respuesta: Con una intención universal y una fe ilimitada… Por ejemplo, un hombre se presenta ante el rey con un regalo que vale cinco pesos, y ve que otros regalos que valen millones llegaron de gente aceptable y estaban alineados allí. Se le ocurre: “Mi regalo es nada. ¿Qué hago?” Entonces de repente dice: “¡Mi Señor! Te ofrezco todos estos regalos en mi nombre. Porque eres merecedor de ellos. Si tuviera el poder, te hubiera dado regalos iguales a estos”. Así, el rey, que no tiene
