El Tercero es la comparación de aquellos que no renuncian al egoísmo, están sumergidos en las obras y encaran la realidad a través de la deducción y el razonamiento solamente, de aquellos que buscan la realidad a través del conocimiento, la ciencia, la razón y el aprendizaje y los que la ven rápidamente a través de la fe y del Corán, la pobreza y la adoración. Estas comparaciones señalan a la sabiduría de las diferencias entre los tres grupos, cuyas capacidades también son diferentes.
Así, bajo el título de Flor, Gotita y Átomo, mostraremos por medio de una comparación, el misterio y la sabiduría extensiva del progreso de los tres grupos. Por ejemplo, a través del permiso de su Creador y a Su orden, el sol tiene tres tipos de manifestaciones, reflexión y resplandor: uno es su reflexión sobre las flores, otro sobre la luna y los planetas, por último sobre objetos brillantes como el vidrio y el agua.
El Primero es de tres tipos:
Uno es una manifestación y reflexión universal y general por la cual su resplandor abarca a todas las flores al mismo tiempo.
Otra es una manifestación especial por la cual tiene una reflexión especial para cada especie.
Otra es una manifestación particular por la cual su refulgencia es acorde a la individualidad de cada flor. Esta comparación nuestra es en conformidad con esta declaración, que los colores adornados de las flores surgen de los reflejos cambiantes de los siete colores de la luz del sol. Según esto, las flores también son una especie de espejos para el sol.
El Segundo es la luz y la refulgencia que, con el permiso del Creador Omnisciente, el sol le da a la luna y a los planetas. Habiendo recibido esta luz y refulgencia extensiva y universal, la luna, cuya luz es como una sombra de aquella luz, se beneficia del sol de una manera universal. Entonces su resplandor y refulgencia brilla de un modo particular sobre los mares, el aire y la tierra brillante, parcialmente sobre las burbujas del mal, las partículas traslúcidas de la tierra y las moléculas del aire.
El Tercero es, por la orden Divina, una reflexión del sol que, al hacer que el aire y la superficie de los mares sean espejos; es puro, universal y sin sombra. Entonces el sol le da a cada una de las burbujas del mal, las gotitas de agua, las moléculas de aire, y los copos de nieve, una reflexión particular y una imagen diminuta de sí mismo.
Así, de las tres formas mencionadas anteriormente, el sol otorga una refulgencia y un favor sobre cada flor, la luna, todas las gotitas y átomos; cada una tiene, a su vez, dos caminos:
