ilimitada para que pueda ser un espejo extensivo que contenga las innumerables manifestaciones del Todopoderoso y Compasivo cuyo poder es infinito, y es el Poseedor de Toda Generosidad y Riqueza.
Ciertamente el ser humano parece una semilla. Una semilla a la cual El Poder Divino le ha otorgado ciertas facultades inmateriales y significativas, así como también un sutil y valioso programa por Determinación Divina, para que pueda trabajar debajo de la Tierra y, emergiendo de ese estrecho mundo, pueda entrar en el ancho mundo del aire y, al pedirle a su Creador (con la lengua de la disposición) ser un árbol y pueda encontrar una perfección digna de sí mismo. Si a causa del mal temperamento, esta semilla usa esas facultades inmateriales que se le han dado para atraer sustancias perjudiciales para sí misma en la Tierra, en poco tiempo se pudrirá y se echará a perder en ese estrecho lugar sin obtener ningún beneficio. Pero, si esta semilla se encomienda al mandamiento del Creador, que dice:
﴾ فَالِقُ الْحَبِّ وَالنَّوٰى ﴿ [^10] y, si emplea bien estas facultades inmateriales, emergerá de ese estrecho mundo y, habiéndose convertido en un gran árbol cargado de frutos, su realidad particularmente pequeña y su espíritu tomará la forma de una realidad Universal y extensiva.
[^10]:Corán 6: 95
De la misma manera, el Poder Supremo y el Determinador Divino, ha depositado en la naturaleza del ser humano facultades significativas y programas valiosos. Si el ser humano usa esas facultades para satisfacer los deseos de su espíritu y para darse gustos insignificantes, debajo de la Tierra de la vida mundanal y en los estrechos confines de este mundo terrenal, se echará a perder y se descompondrá en medio de dificultades, en una corta vida, en un espacio reducido, como una semilla podrida, y hará responsable de esto a su desafortunado espíritu y después partirá de este mundo.
Si por el contrario, el ser humano nutre la semilla de sus habilidades con el agua del Islam, con la luz de la fe bajo el suelo de la adoración y el servicio de Allah, cumple con los mandamientos del Sagrado Corán y si usa sus facultades inmateriales para sus verdaderos objetivos, estas darán como resultado ramas y retoños en el Mundo de las Similitudes y en la morada intermedia. Será así una semilla de gran valor y una maquina brillante que contiene los frutos de un árbol perpetuo y una realidad permanente que se convertirán en innumerables perfecciones y generosidades en el Paraíso. Y será una fruta bendecida y luminosa del árbol del Universo.
