humano, de igual modo la fe ilumina el Universo también, salva el pasado y el presente de la oscuridad.
Explicamos este misterio con una comparación que tuve en mi visión y que se refiere a uno de los significados del siguiente versículo:
[^2] ﴿ اَللّٰهُ وَلِىُّ الَّذ۪ينَ آمَنُوا يُخْرِجُهُمْ مِنَ الظُّلُمَاتِ اِلَى النُّورِ ﴾
[^2]:Corán 2, 257
Una vez en mi visión vi que había dos montañas muy altas enfrentadas entre sí, sobre las que había contruido un puente terrible. Debajo del puente había un río de gran profundidad. Yo estaba parado sobre el puente. Una gran oscuridad había cubierto cada rincón del mundo. Miré a mi derecha y vi una inmensa tumba envuelta en tinieblas; es decir, así apareció en mi visión. Miré a mi izquierda y fue como si hubiera visto gigantescas olas de tinieblas en cuyas entrañas se hallaban agitados huracanes y tormentas aterradoras. Miré debajo del puente y supuse que había un abismo sin fondo. En toda esta aterradora oscuridad sólo tenía una simple linterna y pude ver un poco con su débil luz. Vi un espectáculo absolutamente aterrador. Vi dragones, leones, bestias, y monstruos a mi alrededor y sobre el puente, así que dije: “Ojalá que no hubiera tenido esta linterna y no hubiera visto este espectáculo aterrador”. Recibí las mismas visiones aterradoras por todos lados a donde giré la linterna.
“¡Allah mío!, esta linterna sólo me trae mala suerte”, dije. Así, enfadado, tiré la linterna contra el suelo y se rompió. Al hacerse pedazos, como si hubiese tocado el interruptor de una gigantesca bombilla eléctrica, de repente se iluminó todo aquel paisaje haciendo desaparecer por completo toda esa oscuridad. Todo se llenó con la luz de la bombilla y pude ver lo que pasaba en realidad.
Vi que aquel puente no era más que un camino que atravesaba una planicie. Esa inmensa tumba que vi a mi derecha comprendí que era como un congreso de personas iluminadas, rodeadas de hermosos jardines verdes que alababan a Allah, recitaban, dialogaban, servían y rendían culto. En cuanto aquel inmenso abismo sin fondo y aquellos fenómenos extraños que acontecían a mi izquierda eran pues, simplemente montañas magníficamente arboladas, adornadas y agradables detrás de las cuales había un inmenso lugar elevado de festejo, recreación y placer. Y esos feroces monstruos, y bestias que imaginaba ver, eran animales domésticos como camellos, bueyes, corderos y cabras.
