para la creación de los cielos, y recibir la dirección del Creador Glorioso. Estas criaturas, de una naturaleza adecuada a los cielos, no son otros sino los ángeles.
De igual modo, la esencia más recóndita de la vida demuestra simbólicamente el pilar de la fe en los profetas. Porque el cosmos fue creado para la vida, y la vida es a la vez una de las manifestaciones supremas del Viviente, Auto-Subsistente y Eterno. Es uno de Sus más perfectos diseños, una de Sus más bellas obras de arte. Además, la vida eterna de Allah se muestra a sí mismo sólo al enviar mensajeros y la revelación de los libros. Si no hubiera libros ni profetas, entonces la vida eterna permanecería desconocida. Cuando una persona habla, se la reconoce como viva. De igual modo, son los profetas y los libros revelados lo que hacen manifiestas a las palabras y los decretos del Ser Que, por detrás del mundo de lo oculto que está cubierto por el cosmos, hablan, dice y emite Sus órdenes y prohibiciones. Tal como la vida existente en el cosmos da un testimonio decisivo de la necesaria existencia del Viviente y Eterno, así también señala y confirma indirectamente los pilares de la fe en el envío de mensajeros y la revelación de las escrituras, porque estos son los rayos, las manifestaciones y las relaciones de esa vida eterna. Y en especial la misión profética de Muhammad (PyB) y la revelación Coránica, ya que ellos son como el espíritu y el intelecto de la vida, su veracidad es tan indiscutible como la existencia de esta vida.
La vida es, entonces, la esencia destilada del cosmos; la conciencia y el sentimiento son la esencia destilada de la vida; el intelecto es la esencia destilada de la conciencia y el sentimiento; el espíritu, finalmente, es la sustancia pura e inmaculada, la esencia estable y autónoma de la vida.
Así también la vida espiritual y material del Profeta Muhammad (PyB) es la quinta esencia destilada de la vida y del espíritu del cosmos, y la misión profética de Muhammad (PyB) es la esencia pura y destilada del sentimiento, la conciencia y el intelecto del cosmos. Más bien, la vida del Profeta Muhammad (PyB) en sus aspectos externos e internos es, como los siglos lo han atestiguado, la mismísima esencia de la vida del cosmos, y la misión profética de Muhammad (PyB) es la mismísima luz y la esencia de la conciencia del cosmos. La revelación Coránica es – con el testimonio de sus pruebas vivientes – también el espíritu de la vida del cosmos y el intelecto de su conciencia.
Sí, sí, sí. Si la luz de la misión profética de Muhammad (PyB) partiera del cosmos y se desvaneciera, el cosmos moriría. Si el Corán partiera, el cosmos perdería su cordura, y el planeta perdería su sentido y su cabeza.
