exhorta a los hijos a respetar y a ser amables con sus padres en cinco grados, y demuestra qué tan importante son los derechos de los padres a los ojos del Corán, y qué tan horrible es la ingratitud hacia ellos.
Un padre desea que sólo su hijo, y nadie más, sea mucho mejor que sí mismo, sin embargo, un hijo no puede reclamar ningún derecho por encima de su padre a cambio de esto. Es decir, no existe una causa inherente de disputa entre padres e hijos. Esto es porque la disputa surge de la envidia y los celos y no hay nada de esto en el padre hacia su hijo. O surge del abuso de los derechos y el hijo no tiene ningún derecho que pueda reclamar contra su padre. Si considera que su padre es injusto, no puede rebelarse contra él. Es decir, quien se rebela contra su padre y le causa dolor es un monstruo, un ser humano corrupto.
Y amar y proteger a los hijos con perfecta compasión y ternura porque ellos son regalos del Compasivo y Generoso, nuevamente le pertenece a Allah. El signo que indica que este amor es en nombre de Allah Todopoderoso es la paciencia y la gratitud que si no tuvieran cuando mueren, gritarían desesperados. Es decir: “Es una adorable pequeña criatura creada por mi Creador, que es su dueño y lo dejó bajo mi supervisión. Ahora que Su sabiduría requiere que sea así, Él me lo ha quitado, se lo ha llevado a un lugar mejor. Si yo tuviera alguna participación en esa pequeña criatura, mil verdaderas participaciones pertenecerían a su Creador”. Es someterse y decir: اَلْحُكْمُ اللّٰهِ “Toda la autoridad le pertenece a Allah”.
Y en cuanto a los amigos y conocidos, si son amigos de Allah Todopoderoso por su fe y sus buenas obras, según el significado de اَلْحُبُّ فِي اللّٰهِ “amar en nombre de Allah”, ese amor también le pertenece a Allah.
Además, ama y valora a tu esposa como un regalo de misericordia divina precioso que te acompaña. Pero no apresures tu amor hacia su belleza física que se desvanece con rapidez. En vez de eso, la belleza más atractiva y agradable de una mujer es el carácter tan delicado que acompaña su delicadeza y refinamiento que son particulares a ella. Y en cuanto a su belleza más preciosa y dulce, es su compasión tan seria, sincera, sublime y luminosa. Así, la ternura bella y el carácter delicado continúan y aumentan hasta el último de sus días. Además, los derechos de que esa criatura débil y delicada sea respetada estarán protegidos por ese amor. De lo contrario, cuando su belleza superficial se desvanece, la pobre mujer pierde esos derechos, incluso cuando ella más los necesita.
