manifestarse. Y en cuanto al amor y la misericordia, que son las partes más dulces y más placenteras de esa belleza, desean ser vistos en el espejo de arte y verse a sí mismos a través de los ojos de los admiradores anhelantes.
Es decir, ya que la belleza y la perfección se aman por sí mismas, se aman a sí mismas por sobre todas las cosas. Son belleza y también amor. La unión de la belleza y el amor proviene de este punto. Ya que la belleza se ama a sí misma, desea verse en espejos. Así todas las bendiciones amorosas y los frutos bellos que se pusieron sobre la estatua y sobre la apariencia llevan los destellos, cada uno según su capacidad, de esa belleza espiritual. Muestran esos destellos tanto del dueño de la belleza como de los otros.
De exactamente la misma manera, el Creador Omnisciente delimita, ordena y le da las proporciones y formas determinadas a todas las cosas, particulares y universales, por la manifestación de Sus Nombres; al Paraíso y a este mundo, los cielos y la tierra, las plantas y animales, los seres humanos y los genios, los ángeles y seres espirituales. Al hacer esto, Él los hace recitar Sus Nombres de Determinador, Ordenar y Dador de Forma.
Él determina los límites de sus formas generales de tal manera que Él muestra Sus Nombres de Omnisapiente y Omnisciente. Entonces, por la regla de sabiduría y beneficencia, Él comienza a formarlos dentro de esos límites. Él hace esto de tal modo que muestra los significados de destreza y cuidado y Sus Nombres de Artesano y Munificente.
Luego, con la mano brillante de arte y el pincel de benevolencia, Él le da colores de belleza y decoración a los miembros de esa forma, ya sea un simple ser humano o una simple flor, como los ojos, orejas, hojas y estambres. Si es la tierra, Él le da los colores de belleza y decoración a sus minerales, plantas y animales. Si es el Paraíso, Él le da los colores de belleza y decoración a sus jardines, palacios y huríes. Y así sucesivamente. Puedes hacer analogías para el resto, también.
Además, Él adorna e ilumina de tal manera que los significados de favor y munificencia predominan en aquellos objetos. Gobiernan hasta cierto grado donde aquellos seres adornados, aquellas obras de arte iluminadas, se vuelven como favores personificados y munificencia encarnada. Mencionan los Nombres de Lleno de Gracia y Munificente.
Luego, lo que obliga al favor y la munificencia a manifestarse son claramente las acciones de hacerse amar y darse a conocer. Es decir, las cualidades de hacerse amar por los seres vivos y darse a conocer a los seres concientes. Hacen que los seres vivos y concientes reciten los
