De modo similar el árbol del universo toma su existencia de una fuente de unidad y es sostenido por ella. Y el ser humano, el fruto del universo, demuestra unidad dentro de esta multiplicidad de los seres, mientras con el ojo de la fe, su corazón ve el misterio de la unidad dentro de la multiplicidad.
Además, los frutos y semillas son alusiones de sabiduría divina. La sabiduría dice lo siguiente con ellos a quienes están concientes: “La consideración y la disposición abarcativas miran a solo una fruta con su universalidad y amplitud, porque la fruta es una muestra diminuta de todo el árbol. Es decir, ya que la fruta es el objetivo de la existencia del árbol y el propósito de su creación. Además, la consideración y la planificación abarcativa consideran a cada semilla dentro de la fruta, porque la semilla carga con el significado o índice de todo el árbol. Es decir, ya que la fruta es el objetivo de la existencia del árbol y el propósito de su creación, Quien planifique el árbol considera cada fruta con todos Sus Nombres conectados a la planificación. Además, el árbol poderoso se poda y recorta en pro de la fruta diminuta; algunas partes de él se destruyen para que pueda haber nuevos crecimientos. Se injerta para producir fruta incluso mejor y permanente”.
De la misma manera, el ser humano, es el fruto del árbol del universo, es el propósito de su creación y existencia y el objetivo de la creación de los seres. Mientras el corazón, que es la semilla del fruto, es un espejo muy brillante y abarcativo del Creador del universo. Se desprende de esta sabiduría, en consecuencia, que ese ser humano diminuto fue la causa de las transformaciones enormes como la diseminación y reunión. Es el punto de la destrucción y la alteración del universo. Será por su juicio que la puerta de este mundo estará cerrada y que la del Más Allá se abrirá.
Ya que hemos llegado a una discusión de la resurrección, es apropiado explicar un punto que se refiere a su realidad y que demuestra la claridad y la fuerza con la que el Corán de Milagrosa Exposición ilumina y demuestra la resurrección.
El resultado arrojado por esta secuencia de pensamientos muestra que si es necesario para el juicio del ser humano y para que gane su felicidad eterna, todo el universo se destruirá y ese poder capaz de destruir y transformar el universo se muestra a sí mismo y existe. Pero la resurrección tiene muchos niveles. Es obligatorio creer en algunos de ellos; deben ser reconocidos. Mientras que otros se vuelven obvios según los niveles en el desarrollo espiritual e intelectual, y para éstos, se necesita conocimiento perteneciente a ambos.
