Y, como lo indica la belleza sublime de los seres y como se requiere por la verdad y la sabiduría, el Dueño del mundo desea ver y mostrar en los espejos Su infinita belleza esencial y las sutilezas y cualidades de Su exquisitez. Y nuevamente es obviamente Muhammad (PyB) quien, en respuesta a ese deseo, actuó como un espejo y mostró Su belleza de la forma más radiante, y lo amó e hizo que otros lo amaran.
También, en respuesta al deseo del Creador del palacio de este mundo de exhibir Sus tesoros ocultos, que están llenos de los más maravillosos milagros y de joyas invaluables, y con ellos describir y dar a conocer Sus perfecciones, otra vez es obviamente Muhammad (PyB) quien las exhibió, describió y mostró de la manera más máxima.
También, ya que el Creador del universo lo hizo de una manera tal que Él lo adorna con diferentes variedades de maravillas y embellecimientos y ha incluido criaturas concientes en él para que puedan viajar y hacer excursiones y reflexionar sobre ello y aprender lecciones, la sabiduría requiere que Él desee dar a conocer los significados y el valor de las obras de arte a quienes las observen y reflexionen sobre ellas. Y otra vez es obviamente Muhammad (PyB) quien, en respuesta a este deseo del Creador del universo, por medio del Sabio Corán, actuó como guía de la manera más abarcativa de los genios y seres humanos, por cierto, de los seres espirituales y de los ángeles.
También, el Soberano Omnisciente del universo desea, por medio de un enviado, hacer que todos los seres concientes desentrañen el misterio oscuro que contiene los objetivos y propósitos del cambio y las transformaciones del universo y resuelvan el enigma de las tres preguntas desconcertantes: “¿De dónde vienen los seres?”, “¿Cuál es su destino?” y “¿Qué son?”. Y otra vez es obviamente Muhammad (PyB) quien, en respuesta a este deseo del Soberano Omnisciente, por medio de las verdades del Corán, desentrañó el misterio y resolvió el enigma de la manera más clara y máxima.
También, el Creador Glorioso del universo desea darse a conocer a los seres concientes por medio de todas Sus obras de arte delicadas y hacer que Lo amen por todas Sus preciosas bendiciones, y por cierto, hacerles saber por medio de un mensajero Sus deseos y lo que Le complacerá a cambio de esas bendiciones. Y otra vez es evidentemente Muhammad (PyB) quien, en respuesta a ese deseo del Creador Glorioso, por medio del Corán, explicó esos deseos y cosas que Lo complacen de la manera más exaltada y perfecta.
También, ya que el Sustentador de Todos los Mundos le ha dado al ser humano, que es el fruto del universo, una habilidad abarcativa que comprende al universo y lo ha preparado para la adoración universal, y
