Por ejemplo, una partícula ubicada en el ojo de Tevfik[^17] está ubicada adecuadamente con respecto a los vasos sanguíneos como las arterias y venas; los nervios motores y sensoriales, tiene una relación sabia y con un propósito con el rostro, y luego con la cabeza, el tronco, y con todo el cuerpo humano, y tiene tareas beneficiosas en relación a cada uno. Esto demuestra que sólo un Ser que crea todos los miembros del cuerpo será capaz de ubicar a cada partícula en esa posición.
[^17]:El primer escriba de Risale-i Nur.
Las partículas que entran en el cuerpo como sustancia en la caravana de la comida en particular hacen su viaje con un orden y una sabiduría sorprendentes. En su camino, pasan por modos y etapas de manera ordenada, y progresando concienzudamente sin confusión continúan hasta que son coladas por cuatro filtros en el cuerpo de los seres vivos. Entonces se cargan en los glóbulos rojos para ir en ayuda de los miembros y las células que necesitan sustento, haciendo que su ayuda resulte según una ley de bendición. De esto se puede comprender con claridad que Quien conduce estas partículas y las hace pasar por miles de diferentes estados debe necesariamente ser un Sustentador Generoso, un Creador Compasivo, en relación a Cuyo poder las partículas y las estrellas son iguales.
Además, todas las partículas actúan dentro de bordados del arte mayor y tienen una relación con todas las otras partículas allí. Ya que cada una está en una posición tanto de dominación como subyugación con todo el resto, ambas para cada una individualmente y para todas ellas en general, ya sea que conoce y crea ese bordado maravillosamente habilidoso y un arte ornamentado que demuestra sabiduría, que es mil veces imposible, o bien cada una de ellas es un punto asignado a ese movimiento, que procede de la ley del Decreto Divino y de la pluma de poder del Artesano Omnisciente.
Por ejemplo, si las piedras del domo de la mezquita de Santa Sofía no dependieran de la orden y de la habilidad de su arquitecto, todas las piedras deben tener la habilidad en el arte de construir como la del arquitecto Sinan, y debe estar sometido y también dominar al resto de las piedras. Es decir, deben tener el poder de decir: “Vengan, parémonos hombro con hombro para no caer y colapsar”.
De la misma forma, si las partículas de las criaturas, que son más artísticas, asombrosas y sabias que el domo de Santa Sofía, no dependen de la orden de un maestro constructor del universo, a cada una de ellas se
