sobre todas las cosas. Porque cada partícula de los elementos actúa, o puede actuar, de una manera ordenada en todos los seres vivos. Pero el orden dentro de las cosas y las leyes según las que están formados difieren de una cosa a la siguiente. Si las partículas no supieran su orden, no podrían actuar, incluso si pudieran actuar, no podrían hacerlo sin error. En cuyo caso, las partículas que están realizando sus tareas en seres están actuando con el permiso y a la orden, y dentro del conocimiento y por la voluntad, del dueño de un conocimiento abarcativo o ellas mismas deben tener semejante conocimiento y poder abarcativo.
Sí, todas las partículas de aire pueden entrar en los cuerpos de todos los seres vivos, los frutos de todas las flores, y las estructuras de todas las hojas. Pueden actuar dentro de ellos, a pesar de la forma en que están formados los seres, todos diferentes y su orden y sus sistemas son bastante distintos. Como si la fábrica de un higo fuera un telar para bordar telas y la fábrica de una granada fuera una máquina para producir azúcar, y así sucesivamente; los programas de sus estructuras y cuerpos son todos diferentes unos de otros. Una partícula de aire, entonces, entra o puede entrar en todos ellos. Toma su posición y actúa de una forma sabia y magistral sin error. Y al completar su tarea, parte. Una partícula en movimiento del aire en movimiento, en consecuencia, debe conocer las formas, los diseños, las medidas y las formaciones con las que las plantas y los animales, e incluso las frutas y las flores se visten, o bien debe ser un oficial actuando bajo la orden y la voluntad de alguien que sí sabe.
De modo similar, con una partícula estática de tierra estática: ya que tiene la habilidad de ser el medio y el lugar de cultivo para todas las semillas de todas las plantas que florecen y los árboles que dan frutos, debe haber en la partícula misma o en la porción del suelo que es su pequeña casa, maquinaria y fábricas inmateriales que trabajan bien en orden en todas las variedades de árboles y plantas, y flores y frutos – de hecho, es en cada partícula que debe haber una fábrica peculiar a ella y todo el equipamiento y la maquinaria que se necesita para el funcionamiento de la fábrica – o bien debe tener un conocimiento milagroso que sabe todo de todas las cosas y un poder milagroso que crea todo de la nada; o, aquellas tareas se realizan por la orden y con el permiso de Quien es Conocedor de Todas las Cosas, y a través del poder y de la fuerza de Quien es Absolutamente Poderoso sobre Todas las Cosas.
Si una persona sin entrenamiento e inexperta, común, simple y ciega fuera a Europa y entrara a todas las fábricas y máquinas, trabajara en todas las artes y en todas las bancos de trabajo de manera perfecta, ordenada y magistral, si produjera tales obras que fueran infinitamente
