en Su dominación, ni en Su Divinidad. No necesita un asistente ni suplente. La llave para todas las cosas está en Su mano. Él tiene poder absoluto sobre todas las cosas. También concluyeron que las causas no son más que un velo aparente; la naturaleza es el conjunto de reglas de Su creación, una colección de Sus leyes, y la forma en que Él demuestra Su poder.
Así, esta cara brillante, luminosa y bella es como una semilla viva y significativa de la cual el Creador Glorioso ha creado el árbol de Tuba de adoración, las ramas benditas que ha adornado con frutos luminosos todas las partes del mundo de la humanidad. Al disipar la oscuridad de todo el pasado, muestra que ese pasado largo no es un lugar de inexistencia ni una tumba amplia como la filosofía lo indica, sino que es un jardín radiante y un lugar de luz para las almas luminosas que han partido de este mundo, que se han librado de sus cargas pesadas y que están libres. Es una ascensión luminosa con muchos peldaños y una órbita de luces para las almas que pasan para que puedan saltar hacia la felicidad futura y eterna.
En cuanto a la segunda cara, está representada por la filosofía. Y en cuanto a la filosofía, ésta considera al “Ego” como el significado concreto de sí mismo. Es decir, declara que el “Ego” indica sólo a sí mismo, que su significado es en sí mismo. Considera que el “Ego” trabaja solamente por cuenta propia y su existencia como necesaria y esencial, lo que significa que existe por sí mismo. Asume falsamente que el “Ego” es dueño de su propia vida y es el maestro real en su esfera de disposición. Supone que es una realidad constante. Y considera que su tarea es ser la perfección del ser, lo que se origina del amor propio; así mismo, las filosofías han construido sus modos de pensamiento sobre muchos de ese tipo de fundamentos corruptos. Hemos probado definitivamente en nuestros otros tratados, especialmente en las Palabras, más específicamente en la Palabra Doce y en la Veinticinco, qué infundados y corrompidos son estos fundamentos.
Incluso hombres como Platón y Aristóteles, Ibn-i Sina y Farabi, que fueron los genios y las autoridades más ilustres de la línea de la filosofía, dijeron que el objetivo primordial de la humanidad es compararse con el Ser Necesario, es decir, parecerse a Él de verdad. Así dictaron juicios como los faraones, y, provocando al “Egoísmo” y corriendo en los valles del politeísmo, abrieron el camino para diferentes formas de asociar copartícipes con Allah, como adorar causas, ídolos, a la naturaleza o a las estrellas. Cerraron las puertas de la impotencia y la debilidad, pobreza y necesidad, la deficiencia e imperfección, que son intrínsicos a los seres humanos, así obstruyendo el camino de la adoración. Al estar inmersos en
