Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
Página 611 de 909
611

También, como se puede establecer a través de la observación, la materia no es la cosa servida para que todo se le adjudique a ella. Es más bien el siervo; presta servicio al proceso de la perfección de una verdad. Y ésta es la vida. Y el fundamento de esa verdad es el espíritu.

También, como es evidente, la materia no es dominante para que se recurra a ella, ni es las perfecciones que se buscan de ella. Más bien, está dominada; considera el decreto de algún fundamento, está en movimiento en el modo en que el decreto dicta. Y ese fundamento es la vida, es el espíritu, es la conciencia.

También, como es evidente, la materia no es el meollo, no es el fundamento, no es una morada establecida para que los eventos y las perfecciones se puedan fijar a ello o se puedan construir sobre ello. Más bien, es un caparazón preparado para ser separado, rasgado, disuelto; es una cáscara, es espuma, es una forma.

Considera lo siguiente: una criatura tan diminuta que sólo se puede ver con un microscopio tiene sentidos tan agudos que puede escuchar la voz de su amigo, y ver su sustento; tiene sentidos extremadamente sensibles y afilados. Esto demuestra que los efectos de la vida crecen y la luz del espíritu se intensifica en proporción a la reducción y refinación de la materia. Es como si la materia cuanto más se refina y más se distancia de nuestras existencias materiales, más cerca está del mundo del espíritu, el mundo de la vida, y el mundo de la conciencia; y más intensamente se manifiestan el calor del espíritu y la luz de la vida.

¿Es acaso posible entonces que hubiera todas estas fuentes de vida, conciencia y espíritu dentro del velo de la materialidad, y que el mundo interno que está más allá de este velo no estuviera lleno de seres concientes y seres con espíritus? ¿Es acaso posible que las fuentes de estos innumerables frutos y destellos, y frutos de significado, espíritu, vida y la verdad evidente en esta existencia material en el Mundo Manifiesto les fueran atribuidas sólo a la materia y al movimiento de la materia, y que se explique con ello? ¡Allah no lo permita! ¡Absolutamente no! Estas fuentes y destellos demuestran que este mundo material y manifiesto no es más que un velo de encaje esparcido sobre los mundos internos y espirituales.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

Visite el sitio del simposio para el programa, las ponencias y la inscripción.