La naturaleza del universo seguramente señala a su existencia. Porque ya que está embellecida y decorada con un número incontable de obras de arte adornadas delicadamente; decoraciones significativas y bordados sabios; requiere evidentemente de las miradas de los admiradores considerados y amantes apreciativos de asombro; demanda su existencia. Sí, tal como la belleza requiere de un amante, así también el alimento se les da a los hambrientos. Así, el sustento de los espíritus y el alimento de los corazones en esta ilimitada belleza de arte que consideran a los ángeles y los seres espirituales; los señala a ellos. Porque mientras este adorno infinito requiere de una tarea infinita de contemplación y adoración, los seres humanos y los genios pueden realizar sólo una millonésima parte de esa tarea infinita, esa supervisión sabia, esa adoración extensiva. Esto significa que las variedades ilimitadas de ángeles y seres espirituales son necesarias para realizar esas tareas variadas y adoraciones infinitas, y para llenar y animar la mezquita poderosa del mundo con sus rangos.
Por cierto, una especie de seres espirituales y ángeles está presente en cada aspecto, en cada esfera del universo, cada uno encargado de una tarea de adoración. Se puede decir según las narraciones de hadices: De la sabiduría en el orden del mundo; que un tipo de objeto viajero sin vida desde los planetas y las estrellas hasta las gotas de lluvia, todos son barcos o vehículos de un tipo de ángel. Estos ángeles se montan en estos vehículos con permiso Divino y viajan observando el Mundo Manifiesto; representan la alabanza y la glorificación de sus vehículos.
También se puede decir que ciertos tipos de cuerpos vivos actúan como aeroplanos para diferentes tipos de espíritus. Desde los pájaros del Paraíso, llamados los Pájaros Verdes en un Hadiz que dice: “Los espíritus de la gente del Paraíso entran en los Pájaros Verdes en el Reino Intermedio y viajan alrededor del Paraíso en ellos” [^2], hasta las moscas. Los espíritus entran en ellos con la orden Divina, y a través de las facultades y los sentidos de esos cuerpos vivos como los ojos y los oídos, observan los milagros de la creación en el mundo corpóreo. Realizan la glorificación particular de cada uno.
[^2]:1 Muslim, Imara, 121; Tirmidhi, Tafsir Sura Al-i 'Imran, 19; Fada'il al-Jihad, 13; Ibn Maja, Jana'iz, 4; Darimi, Jihad, 18; Musnad, i, 266; vi, 386.
Tal como la realidad exige que sea así, también lo es para la sabiduría. Porque, con una actividad intensa, el Creador Omnisciente crea constantemente vida sutil y seres luminosos concientes de la tierra densa, que tiene poca conexión con el espíritu, y del agua turbia, que tiene poca relación con la luz de la vida. Seguramente entonces crea ciertos tipos de
