desdichado, tanto a él mismo como a su mundo y aquellos a los que ama y adquiere para ellos una soberanía para siempre”. Aunque se repitiera miles de millones de veces y dada la importancia del universo, no sería excesivo y no perdería su valor. Por lo tanto, al enseñar asuntos innumerables e invaluables de esta clase y al tratar de persuadir, convencer y probar la ocurrencia de las sorprendentes revoluciones que destruirán la presente forma del universo y la trasformará como si fuese una casa, el Corán de milagrosa exposición ciertamente dirige su atención a estos asuntos miles de veces explícita, implícita y alusivamente y no es excesivo sino que renueva la generosidad que es como una necesidad esencial, que es como la misma necesidad esencial de obtener pan, medicinas, aire y luz que se renuevan.
Y por ejemplo, como se prueba decisivamente en los libros de Risale- i Nur, la sabiduría del Corán repitiendo severamente, con enojo y fuerza, amenazante aleyas como:
[^165] ﴿ اِنَّ الْكَافِرِينَ ﴾ ﴿ فِي نَارِ جَهَنَّمَ ﴾ ﴿ اَلظَّالِمِينَ ﴾ ﴿ لَهُمْ عَذَابٌ اَلِيمٌ ﴾
[^165]:Corán, 35:36, 14:22
La incredulidad del ser humano es una trasgresión contra los derechos del universo y muchos seres hacen enojar al cielo y a la tierra y traen los elementos para que la ira golpee a los malhechores con tormentas y tempestad. De acuerdo a la clara afirmación de las aleyas:
[^166] ﴿ اِذَٓا اُلْقُوا ف۪يهَا سَمِعُوا لَهَا شَه۪يقًا وَهِىَ تَفُورُ ❀ تَكَادُ تَمَيَّزُ مِنَ الْغَيْظِ ﴾
[^166]:Corán 67:7-8
El infierno arde tan furiosamente ante aquellos inicuos negadores que casi los desintegran con furia. Por lo tanto, a través de la sabiduría de mostrar, no desde el punto de vista de la pequeñez e insignificancia del ser humano ante tal crimen general y agresión ilimitada, sino desde la importancia de los derechos del Monarca de los sujetos del Universo ante las grandezas del indebido delito y la enorme agresión injusta y la fealdad sin límites de la incredulidad e iniquidad de aquellos negadores – de acuerdo con la sabiduría de mostrar esto- la repetición de Su decreto más iracundo y severo por el delito y su castigo, miles, millones o aún miles de millones de veces, no es excesivo ni una falla, porque por mil años miles de millones de personas han leído tales aleyas todos los día sin aburrimiento sino con total ánimo y necesidad.
Sí, todos los días, todo el tiempo, para todos, un mundo desaparece y la puerta hacia un mundo nuevo se abre. A través de la repetición de
