Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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la tierra morirá y vosotros resurgiréis vivos”. ¿Puede haber alguna comparación entre las explicaciones elocuentes que establecen estas aleyas al demostrar la resurrección, sólo una milésima de lo que hemos podido aludir, con las palabras que el ser humano expone para apoyar su reclamo?

Desde el comienzo de este tratado hasta aquí, con empeño para hacer que un enemigo obstinado acepte el milagro del Corán por medio del razonamiento imparcial, conocido como determinar la verdad, hemos mantenido en secreto muchos de los derechos del Corán. Hemos traído ese Sol entre las velas y hecho comparaciones. Hemos llevado a cabo la tarea de determinar la verdad, y hemos probado lo milagroso que es de una manera brillante. Ahora, en una o dos palabras, no en nombre de ‘determinar la verdad’, sino en nombre de la ‘realidad’, señalaremos la verdadera estación del Corán, que está más allá de cualquier comparación.

Por cierto, la comparación de otro discurso con el Corán es como la comparación entre las estrellas reales y la de reflejos minúsculos de las estrellas en pedacitos de vidrio. ¿Cómo pueden las palabras del Corán, cada una de las cuales representan y muestran una verdad constante, compararse con los significados que el ser humano representa con sus palabras en los espejos diminutos de sus pensamientos y sentimientos? ¿Cómo pueden las palabras angelicales y vivientes del Corán, que inspiran las luces de la guía y que son el discurso del Creador Glorioso del sol y de la luna, compararse con las palabras cortantes del ser humano con su sustancia llena de embrujo y sutileza farsante para despertar los deseos viles? Sí, la comparación de las alimañas e insectos venenosos, y los ángeles benditos y los seres con espíritus luminosos, es como aquella de las palabras del ser humano y las del Corán. La Palabra Veinticinco junto con las veinticuatro Palabras previas han demostrado estas verdades. Este reclamo nuestro no es infundado; su prueba es la conclusión mencionada anteriormente. Por cierto, ¿cómo pueden estas palabras del Corán, que son todas las cáscaras de las joyas de la guía, las fuentes de las verdades de la fe y las vertientes de los fundamentos del Islam, y, han venido directamente del Trono del Más Misericordioso, y por encima y más allá del universo, mira al ser humano y desciende a él, y comprende sabiduría, poder y voluntad Divina, y son el discurso eterno; cómo se puede comparar sus palabras con las palabras vanas, extravagantes, inútiles y que alimentan los deseos?

Sí, ¿cómo puede ser que el Corán, que es como un árbol de Tuba, y extiende todas sus ordenanzas y principios en forma de hojas por mundo del Islam con todas sus espiritualidades, marcas y perfecciones, y, muestra

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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