Sobre la victoria obtenida en una gran guerra, el comandante dice: “¡Alto el fuego!” a un ejército de fusilamiento, y “¡Alto!” a otro ejército de asalto. Él da una orden, y en ese momento cesa el fuego y se detiene el asalto. Dice: “Se terminó, los hemos vencido. Nuestra bandera está plantada en la cima del fortín alto del dentro enemigo. Esos tiranos maleducados han encontrado su castigo y han sido arrojados a lo más bajo de lo bajo”.
De la misma manera, el Soberano Inigualable dio la orden a los cielos y a la tierra para aniquilar a la gente de Noé. Cuando hubieron cumplido con su tarea, Allah decretó: “¡Bebe tu agua, oh, tierra! ¡Cesen su trabajo, oh, cielos! Se terminó. Ahora las aguas están retirándose. El Arca, que es un oficial Divino realizando su tarea como una carpa, está ubicada en la cima de la montaña. Los malhechores han recibido su retribución”. Ve la naturaleza elevada de este estilo. Está diciendo: “Los cielos y la tierra obedecen la orden como dos soldados altamente disciplinados”. Está así aludiendo al hecho de que el universo se enoja ante la rebeldía del ser humano. Los cielos y la tierra se indignan. Y con esta alusión está diciendo: “No se puede rebelar ante Alguien Cuyas órdenes son obedecidas por los cielos y la tierra como dos soldados disciplinados que no se deben rebelar”, restringiendo al ser humano de una manera impresionante. Así, describe un evento universal como el Diluvio con todas sus consecuencias y verdades en unas pocas oraciones de una manera concisa, milagrosa, bella y sucinta. Puedes comparar esta gotita del océano con otras gotas. Ahora considera el estilo demostrado por la ventana de las palabras.
Por ejemplo, considera las palabras ﴾ كَالْعُرْجُونِ الْقَد۪يمِ ﴿ en:
[^16] ﴿ وَالْقَمَرَ قَدَّرْنَاهُ مَنَازِلَ حَتّٰى عَادَ كَالْعُرْجُونِ الْقَد۪يمِ ﴾
[^16]:Corán, 36:39
y ve qué estilo sutil demuestra. Es así: una de las mansiones de la luna está en las Pléyades. El Corán se compara con la luna cuando es luna creciente con una rama de palmera marchita y blanquecida. A través de este símil se representa para el ojo de la imaginación un árbol detrás de un velo verde de los cielos; una de sus ramas blancas, curvas y luminosas ha quitado el velo y ha levantado su cabeza; las Pléyades son como un racimo de uvas en la rama y las otras estrellas todas frutas luminosas de ese árbol oculto de la creación. Si tienes algo de discernimiento, comprenderás qué estilo, qué forma de expresión tan apropiada, llena de gracia, sutil y elevada es
