misericordia Divina. Esto significa que hay un placer supremo en el temor de Allah. Si hay tal placer en el temor de Allah, está claro qué infinito placer se encuentra en el amor de Allah. Además, quien teme a Allah se salva del temor calamitoso y angustiante de otros. También, porque es por Allah que el amor que tiene por las criaturas no está teñido de pena y separación.
Por cierto, el ser humano se ama primero a sí mismo, luego a sus relaciones, luego a su nación, luego a los seres vivos, luego al universo, y al mundo. Está conectado con todas estas esferas. Puede recibir placer con su placer y dolor con su dolor. Sin embargo, ya que nada es estable en este mundo de altibajos y revoluciones rápidos como el viento, el corazón del ser humano desdichado resulta herido constantemente. Las cosas a las que sus manos están aferradas lo desgarran cuando parten, incluso lo cortan. Permanece en angustia perpetua, o bien se hunde en una embriaguez descuidada. Por esto, alma mía, si eres razonable, reúne a todos estos amores y dáselos a su verdadero dueño; sálvate de esas calamidades. Estos amores ilimitados son particulares a Quien posee infinita perfección y belleza. Cuando se lo des a su verdadero dueño, podrás amar todo sin angustia en Su nombre y como Sus espejos. Eso significa que este amor no se debe gastar directamente en el universo. De lo contrario, mientras que es una bendición deliciosa, se vuelve una aflicción penosa.
Hay otro aspecto además, y es el más importante. ¡Oh, alma maligna! Tú gastas todo tu amor en ti mismo. Haces de tu propia alma tu objeto de adoración y de amor. Sacrificas todo por tu alma. Simplemente, le atribuyes una especie de soberanía. Mientras que la causa de amor es la perfección, porque la perfección es amada por sí misma, o bien es el beneficio, o es el placer, o es el bien, o causas como estas. Ahora, ¡oh, alma maligna! en muchas de las Palabras hemos demostrado de forma decisiva que tu naturaleza esencial está trabajada por la falla, la deficiencia, la pobreza y la impotencia, y así como el nivel relativo de oscuridad muestra el brillo de la luz, con respecto a los opuestos, tú actúas como un espejo a través de ellos hacia la perfección, la belleza, el poder y la misericordia del Creador Bello. Eso significa, oh, alma maligna, que no es amor lo que debes sentir por tu alma, sino enemistad, deberías tenerle lástima y después de que esté en paz, compadécete de ella. Si amas a tu alma porque es la fuente de placer y beneficio y tú estás cautivado por sus delicias, no prefieras el placer y el beneficio del alma, que es una mera pizca, al placer y los beneficios infinitos. No te parezcas a la luciérnaga. Porque hunde a todos sus amigos y a las cosas que ama en la oscuridad de la desolación y se conforma con una luz diminuta de sí misma. Deberías amar al Eterno Adorado de Cuyos favores llenos de gracia
