Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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bordados de Tus Más Bellos Nombres y de Tus artes maravillosas y antiguas”.

El Creador Omnisciente responde sus oraciones espirituales y le otorga a las semillas de una especie alas diminutas hechas de pelo: viajan esparciéndose por todas partes. Hacen que los Nombres Divinos se lean en el nombre de su especie (como las semillas de la mayoría de las plantas con espinas y algunas flores amarillas). Él les da a algunas especies una carne hermosa que es necesaria o agradable para los seres humanos; Él hace que el ser humano las preserve y las plante por doquier. A algunas, Él les da, cubriendo un carozo duro y no digerible, carne que los animales comen para que dispersen las semillas en una amplia área. A algunos, Él les otorga pequeñas garras para atrapar todo lo que los toque; yéndose a otros lugares, levantan la bandera de la especie y exhiben el arte antiguo del Creador Glorioso. Y a algunas especies, como al melón amargo, Él les da la fuerza de un rifle de perdigones para que, llegado el momento, los pequeños melones que son sus frutos, se caigan y disparen sus semillas como un disparo a una distancia de varios metros, y las siembren. Ellas trabajan para que muchas lenguas glorifiquen al Creador Glorioso y reciten Sus Bellos Nombres. Puedes pensar en otros ejemplos de la misma manera.

El Creador Omnisciente, Que es Todopoderoso y Omnisapiente, ha creado a todo de modo bello y con orden perfecto. Las ha ubicado bellamente, giró sus rostros hacia los objetivos bellos, los empleó en bellas tareas, las hizo pronunciar bellas glorificaciones y adorar bellamente. ¡Oh, ser humano! Si en verdad eres un ser humano, no confundas la naturaleza, la casualidad, la inutilidad y el extravío con estos bellos asuntos. No los hagas horribles. No actúes de manera horrible. ¡No seas horrible!

La Cuarta Categoría son los seres humanos. Los seres humanos, que son siervos de alguna manera del palacio del universo, se parecen tanto a los ángeles como a los animales. Se parecen a los ángeles en lo universal de la adoración, lo extenso de la supervisión, lo abarcativo del conocimiento y al ser heraldos de la soberanía Divina. Sin embargo, el ser humano es más abarcativo, pero ya que tiene un alma con apetito que está predispuesta al mal, al contrario de los ángeles, está sujeto a progresar y deteriorarse, que es de gran importancia. También, ya que en su trabajo el ser humano busca placer para su alma y una parte para sí mismo, se parece a un animal. Ya que esto es así, el ser humano recibe dos salarios: el primero es insignificante, animal e inmediato; el segundo es angelical, universal y postergado.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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