investigadores del Islam están relativamente atrasados en comparación con los filósofos. Pero, ¿cómo pueden aquellos cuyas mentes no ven más allá de sus ojos y están sumergidos en la multiplicidad; alcanzar a aquellos que siguen elevados objetivos sagrados a través del 'legado profético'?
Además, cuando algo se considera desde dos puntos de vista, muestra dos verdades diferentes, y los dos pueden ser verdad. No hay hecho de la ciencia que pueda tocar las sagradas verdades del Corán. La corta mano de la ciencia no puede llegar hasta su bastilla sublime y pura. Mencionaremos un ejemplo para ilustrar esto:
Si el globo terráqueo se considerara desde el punto de vista de los científicos, sería como un planeta mediano que gira alrededor del sol en medio de infinitas estrellas y así se lo vería muy pequeño. Pero como se explica en la Palabra Quince, si se considera desde el punto de vista de la gente del Corán, su realidad es esta: ya que el ser humano, el fruto del mundo, es un milagro del poder Divino muy abarcativo, muy maravilloso, muy impotente, muy débil y muy sutil, la tierra, su cuna y morada, es en relación al significado y el arte, el corazón y el centro del universo; a pesar de su pequeñez y bajeza en relación a los cielos, es la muestra y la exhibición de todos los milagros del arte Divino; el lugar de reflexión y punto de foco de las manifestaciones de todos los Nombres Divinos; el lugar de muestra y reflexión de la actividad soberana infinita; el medio y el mercado de ilimitada creatividad Divina y en especial la creación munificente de las numerosas especies de plantas y pequeños animales; y el lugar en menor medida de las muestras y las criaturas de los mundos amplios del Más Allá; es un telar que trabaja rápido para tejer telas eternas; el lugar que cambia rápidamente produciendo vistas para los panoramas eternos; y el campo fértil y el almácigo estrechos y temporarios produciendo rápidamente las semillas para los jardines eternos.
Es por esta inmensidad de significado e importancia del arte de la tierra que el Sabio Corán – como una fruta diminuta del vasto árbol – considera igual a todos los cielos, como sosteniendo un corazón diminuto equivalente a un cuerpo enorme. Lo ubica en un platillo de la balanza y ubica a todos los cielos en la otra, y repetidamente dice:
﴾ رَبُّ السَّمٰوَاتِ وَالْاَرْضِ ﴿ Sustentador de los cielos y de la tierra. Compara otros asuntos con este y comprende que las verdades oscuras y desalmadas de la filosofía no pueden chocar con las verdades vivas y brillantes del Corán. Ya que el punto de vista es diferente, parecen diferentes.
