araña o una mosca. Con respecto a lo malo y a la destrucción, serás más pesado que la montaña y peor que la pestilencia.
¡Oh, sí, ser humano! Tú tienes dos aspectos: uno es el aspecto de la creación, lo bueno, lo positivo y los actos; el otro es la destrucción, lo malo, lo negativo y la inactividad. Respecto al primer aspecto, eres menos que una avispa o un gorrión y más débil que una araña o una mosca. Respecto al segundo aspecto, tú sobrepasas a las montañas de la Tierra y de los cielos. Tú cargarás con lo que ellos expresaron su impotencia delante de ella. Así ganas un poder más grande y extenso del que ellos tienen. Mientras que si tú haces algo bueno o creativo, lo puedes hacer bien con las limitaciones de tu poder y fuerza propia y hasta donde pueda llegar tu mano. Si haces el mal o destruyes, entonces tu maldad abarca todo y tu destrucción se extenderá.
Por ejemplo: la incredulidad es maldad, destrucción y ausencia de afirmación. Pero esta única maldad abarca la desvalorización de todo el Universo, desvaloriza todos los Nombres Divinos, y abusa de la humanidad, porque estos seres tienen un rango altísimo y una misión muy importante. En realidad ellos son la carta Divina, espejos Divinos y funcionarios Divinos.
La incredulidad, sin embargo, los expulsa de sus grados de ser reflejos, funcionarios y representantes de Allah y los reduce a un nivel absurdo y son juguetes de la casualidad. Y a través de la destrucción de la muerte y de la separación, los rebaja al grado de ser una sustancia efímera que decae rápidamente, quitando y desvalorizando su importancia. Y, también mediante la negación insulta a los Nombres Divinos, a las inscripciones, a las manifestaciones y a las bellezas que se ven por todas las partes del Universo y en los espejos de los seres vivos. Y lo degrada a la posición más humilde, débil, impotente y necesitada del más insignificante de los animales y así pierde el rango de apoderado de Allah en la Tierra como ser humano, porque el ser humano es como una oda perfectamente escrita que manifiesta los Nombres Sagrados Divinos, y es como una semilla del milagro evidente del Poder Divino que contiene a todos los miembros de un árbol eterno y quien, asumiendo “la Confianza Suprema”, llegó a ser lo más alto de la Tierra, del cielo y de las montañas, ganando superioridad a los ángeles. La incredulidad lo reduce al nivel de ser como un letrero lleno de indicaciones sin sentido, confusas y que se deteriora rápidamente.
Resumiendo: Respecto a la destrucción y a hacer el mal, el espíritu que se rige por la maldad puede cometer infinidad de crímenes; pero con respecto a la creatividad y al hacer el bien, su poder es parcial y limitado.
