Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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por el capricho o por las inoportunas demandas del ser humano. Él le da lo que pide, da otra mejor o no le da nada.

También, la súplica es una adoración. Los frutos de la súplica pertenecen al Otro Mundo. Las razones mundanas son los tiempos de las súplicas y adoraciones especiales. Por ejemplo, los rezos y las súplicas de lluvia son también actos de adoración. La sequía es el tiempo específico para realizar estas oraciones. No son para atraer la lluvia. Si se hacen solamente con esa intención, estas súplicas y oraciones no son sinceras y no son merecedoras de aceptación. La puesta de sol es el tiempo para el rezo del ocaso. El eclipse lunar y solar es el tiempo de dos oraciones particulares que se llaman ‘Salat Kusúf y Jusúf’. Es decir, al oscurecerse los dos signos luminosos del día y de la noche, Allah manifiesta Su Poder Infinito e invita a sus creyentes a realizar un tipo de oración específica en esos momentos. Está claro que este rezo no es para que salga el sol o la luna (estos fenómenos y el tiempo que durarán pueden ser determinados por los astrónomos).

Del mismo modo, la sequía es el momento para realizar el rezo de la lluvia. Y la aparición de calamidades y ataques dañinos son los tiempos de rezos particulares que el humano realiza con impotencia, y a través de la súplica busca refugio en la Corte del Poseedor del Poder Absoluto.

A pesar de que se haya suplicado mucho, si las calamidades no se disipan aún no se dirá que las súplicas no se han aceptado, sino que se dirá: “el tiempo de súplica no ha cumplido todavía”. Si mediante la misericordia y la magnificencia del Omnipotente Allah se disipa la calamidad, luz sobre luz, el tiempo de la súplica se termina. Es decir que la súplica significa adoración y es la forma en que el ser humano admite ser siervo de Allah.

La forma de adorar y de servir a Allah debe ser sincera y sólo por Allah. El ser humano tiene que proclamar su impotencia y debe buscar refugio en Allah a través de la súplica. No debe intervenir en Sus Decisiones Divinas. Debe dejar que Él tome las medidas que sean necesarias y debe confiar en Su Sabiduría. No debe exigir Su Misericordia.

En verdad lo que fue establecido por estos claros versículos del Corán es que, tal y como todos los seres ofrecen sus glorificaciones y adoraciones particulares, así también lo que asciende desde todo el Universo a la Corte Divina, es la súplica.

Esto se logra a través de la lengua por la habilidad innata -como las súplicas que realizan las plantas y animales- por la cual, cada uno,

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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