contrario, sería imposible su correspondencia y conformidad al mismo instante, de la misma forma y de la misma clase. En cuyo caso, cada una de estas cosas hábilmente formadas, es como una proclamación de aquel que permanece oculto y lo da a conocer. Es como si cada clase de material floral, cada máquina ingeniosa, cada bocado dulce, fuese un sello de aquel que hace milagros; su sello, una marca, un adorno; cada uno se expresa a su manera: “¿de quién soy obra de arte, las cajas y negocios donde estoy también son de su propiedad?”. Cada inscripción dice: “Aquel que me tejió también hizo el rollo de tela al que pertenezco”. Cada dulce dice: “Aquel que me hizo y me cocina, también a él pertenece el caldero en el cual estoy”. Y todas las máquinas dicen: “quien me ha hecho, también hizo todo lo que se me parece y lo ha esparcido en la tierra y quien nos levanta en toda la tierra también es él. Esto significa que también es el dueño del lugar, en cuyo caso, quien sea el dueño de todo este lugar y palacio, también puede ser nuestro dueño”.
Por ejemplo, para ser el verdadero dueño de una canana o aún de un botón que pertenezca al gobierno, también tendría que ser el dueño de todas las fábricas que los realizan. Si un soldado se jacta de ello, se le dirá: “son propiedad del gobierno”. Y se le quitarán y será castigado.
Para resumir: al igual que los elementos que rodean a este país solamente pertenecen a un sólo propietario, de la misma forma las obras de arte que se esparcen por todas partes se parecen entre sí y muestran un único sello, muestran que son el arte de uno solo que gobierna todo.
¡Y así mi amigo! Existe un signo de unicidad, un sello de unidad en este país, es decir, en este magnífico palacio, porque siendo las mismas cosas, algunas lo abarcan todo y mientras son numerosas, algunas muestran una unidad o similitud, ya que se parecen entre sí y se encuentran por todas partes y como una unidad muestran al Único. Esto significa que su hacedor, dueño, señor y artífice tiene que ser uno y el mismo. Además, considera cuidadosamente lo siguiente: detrás del velo del oculto aparece un grueso cordón [^17]. Ahora mira, miles de cuerdas salen desde allí; observarás las puntas de las cuerdas: un diamante, un adorno, un favor, un regalo se han unido unos con otros. Regalos adecuados se le da a todos. ¿Sabes qué acto demente es no reconocer o agradecer a aquel que otorga, detrás del extraño velo de lo oculto, tales maravillosos regalos y favores? Porque si no lo reconoces, estás obligado a decir: “estas cuerdas están haciendo los diamantes y otros regalos que ofrecen en las puntas”. Entonces tendrías que atribuir a cada cuerda el significado de un
[^17]:El cordón grueso alude a los árboles de frutos, las miles de cuerdas a sus ramas, y los diamantes, adornos, favores y regalos a las variedades de flores y frutos.
