Demuestran que Allah Todopoderoso le otorgó a David y a Salomón (la paz sea con ellos) el conocimiento de las lenguas de las especies de aves, y de las lenguas de sus capacidades innatas; es decir, de las cosas para lo que ellas serían útiles. Sí, ya que esto es verdad y ya que la faz de la tierra es una mesa cargada de comida y servida por el Más Misericordioso en honor al ser humano, la mayoría de los animales y pájaros que se benefician de ella pueden ser subyugados al ser humano y lo sirven. El ser humano emplea a algunos de los más pequeños de ellos, la abeja y el gusano de seda, y a través de la inspiración Divina ha abierto una carretera de beneficios, y al emplear a las palomas en distintas tareas y al enseñarle a hablar a aves como los loros, le ha agregado detalles delicados a las virtudes de la civilización humana. Del mismo modo, si las lenguas de las capacidades innatas de otras aves y animales fueran conocidas, habría muchas especies que se podrían emplear en tareas importantes como sus hermanos, los animales domésticos. Por ejemplo, contra las plagas de las langostas: si se conociera la lengua de los estorninos, que destruyen las langostas sin comerlas, y se regularan sus movimientos, qué valioso servicio podrían prestar gratuitamente.
Así, esta aleya traza el límite más lejano sobre la subyugación de las aves y de beneficiarse de ellas de esta manera, y hacer que seres sin vida hablen como un teléfono o un gramófono, y sacar provecho de las aves. Especifica el objetivo más distante. Señala con el dedo su manera majestuosa que exhorta al ser humano hacia ello. A través de la lengua alusiva de estas aleyas, Allah Todopoderoso dice, entonces, en el significado:
“¡Oh, ser humano! Para honrar su misión profética y la completa justicia de su gobierno, he subyugado para uno de mis hombres que se sometió por completo a Mi, a enormes criaturas de mis dominios, haciéndolas hablar, e hice que la mayoría de Mis tropas y animales fueran sus siervos. En cuyo caso, ya que les he asignado el Bien Supremo a cada uno de ustedes, del cual el cielo, la tierra y las montañas se encogieron, y te he dado la habilidad de ser Mis vicegerente sobre la tierra, debes someterte a Mí, Quien tiene en Sus manos los reinos de estas criaturas, para que las criaturas en Mis dominios puedan someterse también a ti, y así puedas obtener en nombre de Quien las sostiene, sus reinos, y elevarte a una posición digna de tus habilidades.
“Ya que esto es verdad, en vez de escuchar los gramófonos, como un pasatiempo sin sentido, de jugar con las palomas y de hacer que ella entreguen cartas, y en vez de enseñarle a hablar a los loros, deberías
