tareas que nos conciernen. Una es tarea del sultán: nosotros hacemos sus tareas de fajina y él nos da el sustento. La otra es nuestro deber: entrenar y pelear, y algunas veces el sultán nos ayuda con esto”.
Por supuesto, tú entiendes el peligro en el que estaría el soldado vago si no prestase atención a los consejos del experto.
¡Oh, perezosa alma mía! Este lugar turbulento de guerra es la tormentosa vida mundana. Y la armada dividida en regimientos, la sociedad humana. Y el regimiento es comparable a la comunidad del Islam en este siglo. Uno de los dos soldados es un devoto Musulmán que conoce las obligaciones de su religión, las lleva a cabo y lucha contra Satán y su propia alma para dejar de hacer cosas sin sentido y no cometer pecados; mientras que el otro es un terrible malhechor que está demasiado inmerso en la pelea por el sustento y que calumnia al Verdadero Proveedor: abandona sus obligaciones religiosas y comete pecados en su vida cotidiana. En cuanto al entrenamiento y la instrucción, lo más destacado es la –primera oración- y la adoración. Y de este modo, la guerra es la batalla entre el alma maligna, sus deseos y los demonios entre los genios y los seres humanos para liberarse del pecado y de la inmoralidad y salvar su corazón y su espíritu de la eterna perdición. La primera de las dos tareas es dar vida y sustentarla, mientras que la otra es la adoración y las súplicas al Dador y Señor de vida: creer y confiar en Él.
Además, aquél que crea y ofrece la vida, la cual es el milagro más brillante del arte del Eterno Señor y una maravilla de Su sabiduría, es Aquel que la mantiene y perpetúa a través del sustento. No puede ser otro. ¿Quieres una prueba? Los animales más impotentes y débiles son los que están mejor alimentados, tales como los peces y los gusanos en la fruta; las criaturas más desvalidas y delicadas tienen la comida más selecta como por ejemplo los más pequeños y jóvenes de todas especies.
Seguramente, basta comparar peces y zorros; animales recién nacidos con bestias salvajes y árboles con animales para entender que la comida lícita no se obtiene a través de la fuerza y la voluntad, sino a través de la impotencia y la debilidad.
Es decir, alguien que deja de realizar la oración por buscar el sustento, es como el soldado que abandonó el campamento y la trinchera y se fue al mercado. En cambio, el buscador de raciones de las cocinas del Generoso Proveedor de Misericordia, después de realizar la oración, va por sí mismo a buscar su sustento con el fin de no ser una carga para el resto; es un acto bueno y valiente y por ello se considera también un tipo de adoración.
