Sí, quien encuentra el mar ilimitado de misericordia, seguramente no confía en su propia voluntad y elección, que son como un espejismo; no aba a su voluntad.
اَيْوَاهْ اِينْ زَنْدَگَانِى هَـمْ چُو خَوابَسْت
وِينْ عُمْرِ بِى بُنْـيَادْ هَـمْ چُو بَادَسْت
¡Ay! Hemos sido engañados. Supusimos que la vida de este mundo es constante, y que hemos perdido todo. Sí, esta vida efímera no es más que una siesta; pasa como un sueño. Esta vida frágil vuela como el viento y se va.
اِنْسَانْ بَـزَوَالْ دُنْـيَا بَفَـنَا اَسْت اۤمَالْ بِى بَقَا اۤلاَمْ بَــبَقَا اَسْت
Arrogante es la persona que confía en sí misma y supone que vivirá por siempre, y está condenada a morir. Pasa rápidamente. El mundo, también la casa del ser humano, da vueltas en la oscuridad de la inexistencia. Las esperanzas no duran, mientras los dolores perduran en el espíritu.
بِـيَا اَىْ نَفْسِ نَافَرْجَامْ! وُجُودِ فَانِى خُودْ رَا فَدَا كُنْ
خَالِقِ خُودْ رَا كِه اِينْ هَسْتِى وَدِيعَه هَسْت
Ya que la realidad es esta, ¡ven, mi alma desdichada, que anhela la vida, está enamorada de este mundo y se aflige con interminables esperanzas y dolores! ¡Despierta y entra en razones! Tal como la luciérnaga confía en su propia luz minúscula y permanece en la oscuridad infinita de la noche, y ya que no confía en sí misma, la abeja encuentra el sol del día y observa a todas sus amigas, las flores, doradas con la luz del sol; así también si tú confías en ti mismo y en tu ser y tu ego, te parecerás a la luciérnaga. Mientras que si sacrificas tu ser efímero en el camino del Creador que te la dio, encontrarás una interminable luz de existencia. ¡Entonces sacrifícate! Porque tu ser es un bien que te han dado para que lo cuides.
وَمُلْكِ اُو وَاُو دَادَه فَـنَا كُنْ تَا بَقَا يَابَدْ
اَزْ اۤنْ سِرِّى كِه نَفْىِ نَفْى اِثْـبَاتَسْت
