mundo y el deseo de viajar al reino eterno. Una persona cuya humanidad no está sumergida en el desvío se logra beneficiar de aquel estado mental y se marcha con un corazón tranquilo.
Ahora, a través de ejemplos, explicaremos cinco de los aspectos que producen aquel estado mental.
El Primero: mostrando mediante la época de la vejez el sello de la transitoriedad y la decadencia de las cosas hermosas y atractivas de este mundo, con su sentido amargo, le da a la persona una sensación de repugnancia hacia aquél y hace que ella busque a un ser querido permanente en el lugar de uno pasajero.
El Segundo: Ya que el noventa y nueve por ciento de todos los amigos a quien una persona está atada se ha marchado de este mundo y se ha instalado en el Otro, obligado por aquel amor sentido, le otorga un deseo por alcanzar el lugar al que ellos se han ido y le hace afrontar la muerte y la hora designada con alegría.
El Tercero: Por medio de ciertas cosas, hace que una persona se dé cuenta de la debilidad infinita y la impotencia del ser humano, que entienda cuánto pesan las cargas y las responsabilidades de la vida y que despierte en él una necesidad seria de descanso y un deseo sincero de ir a Otro Mundo.
El Cuarto: A través de la luz de la fe, Le muestra al corazón de un creyente que la muerte no es una aniquilación, sino un cambio de domicilio; que la tumba no es la boca de un pozo oscuro, sino la puerta a los mundos llenos de luz, y que, de todo lo que brilla, el mundo se parece a una prisión con relación al Más Allá. Para ser liberado de la prisión de este mundo y entrar en los jardines del Paraíso, pasar de la confusión molesta de la vida corporal al mundo de descanso y al lugar donde los espíritus se elevan y para quedar libre del ruido molesto de las criaturas e ir a la Presencia del más Misericordioso, ese viaje es, en efecto, una felicidad, deseada por mil vidas.
El Quinto: Al informarle a una persona que no considera al Corán sobre el conocimiento de la realidad que éste contiene y, a través de la luz de la realidad, sobre la verdadera naturaleza del mundo, le hace entender que el amor por dicho mundo y el apego a él no tienen sentido. O sea, le dice lo siguiente al ser humano y lo demuestra:
