Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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En cambio, el soldado que amaba la disciplina militar, cuidaba su valija y arma. Tomó de manera tranquila el camino de la derecha. Durante su viaje no fue obligado a nada por nadie, no tuvo miedo y llegó a la ciudad que estaba buscando con un corazón despreocupado y sereno. Allí fue recibido con una merecida recompensa por ser un honorable soldado que ha llevado a cabo con éxito su tarea.

¡Oh Alma rebelde!, uno de aquellos viajeros representa a quienes que se rinden a la Ley Divina, mientras que el otro representa la rebeldía y a los que siguen sus propios deseos. El camino es el de la vida, que comienza en el mundo del Espíritu, pasa a través de la tumba y nos lleva hacia el Más Allá. La valija y el arma son la adoración y el temor a Allah. Hay una aparente carga en la adoración, pero es un alivio y descanso indescriptible.

En el rezo, los que adoran declaran: اَشْهَدُ اَنْ لَااِلٰهَاِلَّااللّٰهُ “Atestiguo que no hay otro dios que Allah.” Esto significa: “No hay otro Creador y Proveedor más que Él. Los males y los beneficios están en Su mano; es el Omnisciente, Él no hace nada en vano, y es Todo Clemente. Su generosidad y misericordia son abundantes,” el creyente encuentra la puerta del Tesoro de la Misericordia en cada cosa. Y llama con su súplica. Además, como observa que cada cosa está subyugada a la orden de su propio Señor, se refugia en Él. Pone su esperanza en Él y confía en Él y es fortalecido contra toda calamidad. Su fe le da una completa confianza.

Asimismo, la fuente de la valentía es la fe y la adoración en Allah, como sucede con toda virtud verdadera. Y del mismo modo como sucede con toda iniquidad, la fuente de la cobardía es el extravío.

De hecho, para un adorador con un corazón verdaderamente iluminado, si incluso el globo terráqueo se convirtiese en una bomba y explotase, no se asustaría. Podría ver esto con agradable asombro, como una maravilla del Poder del Supremo Soberano. Por el contrario, cuando un famoso filósofo perverso con una mente muy lúcida pero sin corazón vio un cometa en el cielo, tembló y exclamó ansiosamente: “¿Acaso el cometa no chocará con la Tierra?”. (En una ocasión, los norteamericanos asustadísimos de una estrella fugaz que apareció en el cielo, abandonaron sus hogares durante las horas de la noche).

Sí, a pesar de que el ser humano necesita innumerables cosas, su capital es igual a nada, y es víctima de un número infinito de calamidades, su poder es también igual a nada. Simplemente, la extensión de su capital y su poder llegan tan lejos como lo que sus manos pueden alcanzar. Aún así, sus esperanzas, deseos, dolores y angustias llegan tan lejos como el

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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