Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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Once años antes de que escribiera este tratado en el mes de Ramadán, yo estaba escuchando el Corán recitado en la Mezquita Bayezid de Estambul. De repente, aunque yo no pudiera ver a nadie, me pareció oír una voz sobrenatural que capturó toda mi atención. Escuché con mi imaginación y entendí que me decía:

“Tú piensas que el Corán es sumamente elevado y brillante. ¡Piensa imparcialmente y mira así! Es decir supón que es la palabra del ser humano. ¿Me pregunto si aún así verías las mismas cualidades y la belleza en él?”

En verdad, fui engañado por la voz; pensé que el Corán podría haber sido escrito por una persona. Y como la Mezquita de Bayezid queda sumergida en la oscuridad cuando el interruptor eléctrico se apaga, observé que con aquel pensamiento las luces brillantes del Corán comenzaron a extinguirse. En aquel punto entendí que era Satanás quien me hablaba. Él me conducía hacia el abismo.

Busqué ayuda en el Corán y una luz fue transmitida inmediatamente a mi corazón que me dio fuerza firme para la defensa. Comencé a discutir con Satanás, diciendo:

“¡Oh, Satanás! El pensamiento imparcial debe tomar parte por una de dos opciones. Mientras que lo que tanto tú como tus discípulos entre los seres humanos llaman pensamiento imparcial debe tomar parte por la opción opuesta; esto no es la imparcialidad, esto es la incredulidad temporal. Porque considerar el Corán como la palabra del ser humano y juzgarlo como tal es tomar parte por lo contrario; esto es favorecer algo infundado e inválido. No es ser imparcial, es ser parcial con la falsedad”.

Satanás contestó: “Bien, en tal caso, di que no es, ni la Palabra de Allah, ni la palabra del ser humano. Piensa que es algo entre los dos”. A lo cual repliqué:

“No es posible tampoco. Ya que si hay una propiedad disputada por dos demandantes y los demandantes están cerca tanto el uno del otro como de la propiedad, le dará la propiedad entonces a alguien más que a ellos, o se la pondrá en algún sitio accesible de modo que quienquiera que demuestre la propiedad pueda tomarla. Si los dos demandantes están separados, uno en el Este y otro en el Oeste, entonces según la ley, permanecerá con el que tiene la posesión, porque no es posible que se deje a mitad del camino entre ellos.

“Así, el Corán es una propiedad valiosa, y sin importar lo distante que está la palabra del ser humano de Allah, los dos lados en cuestión están lejos; en efecto, están infinitamente alejados el uno del otro. No es

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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