entonces vayan y pregunten en los hospitales, en las prisiones y en los cementerios.
Con certeza, así como escucharán en muchos de los hospitales, los lamentos y gemidos de los enfermos a causa de la disipación y el libertinaje resultantes de los excesos vividos durante la juventud, se escucharán en las prisiones los lamentos arrepentidos de los desdichados jóvenes que fueron castigados por sus actos ilícitos que resultaron de los vicios de la juventud. Y entenderán que muchos de los tormentos de la tumba- ese reino intermedio cuya puertas continuamente se abren y se cierran para quienes entran- son el resultado de la juventud malgastada, como lo atestiguan aquellos que han descubierto la vida de la tumba y está afirmado por la gente veraz.
Además, pregunten a los enfermos y ancianos, quienes forman parte de la mayoría de la humanidad. Seguramente, la mayoría dirá con gran dolor y pensar:
“¡Ay! ¡Hemos desperdiciado nuestra juventud en pasiones y fantasías muy perjudiciales! ¡Tengan cuidado, no hagan lo que nosotros hicimos!”. Porque, como una consecuencia de los placeres ilícitos de cinco o diez años de la juventud, una persona sufre años de dolor y tristeza en este mundo, tormentos y daños en el reino Intermedio y las calamidades del Infierno en el Más Allá. Y aunque, dicha persona esté en una condición lamentable, no merece compasión.
اَلرَّاضِي بِالضَّرَرِ لَا يُنْظَرُ لَهُ Porque quienes consienten libremente las malas acciones no son dignas de lástima. No la merecen.
Que Allah Todopoderoso nos salve y los salve de las tentaciones seductoras de este tiempo, y nos preserve de ellas. Amén.
