PRIMER GRUPO: Son los felices y buenos, que escucharon al Maestro, ‘el Poseedor de Dos Alas’. Él es a su vez el siervo que adora a Allah; en relación a la adoración, él describe a su Sustentador para que sea como el enviado de su comunidad a la Corte de Allah Todopoderoso. Y él es también el Mensajero de Allah; con respecto a la Misión Profética, él transmite los decretos de su Sustentador para los seres humanos y los genios por medio del Corán.
Esta comunidad feliz prestó atención al Mensajero y escucharon al Corán. Se vieron a sí mismos investidos con las oraciones prescritas, que son el índice de todas las variedades de adoración -numerosas tareas sutiles dentro de las estaciones elevadas-. Por cierto, vieron en detalle las tareas y las estaciones a las que las oraciones señalan con sus fórmulas y acciones variadas. Fue así:
Primero: Ya que ellos observaron las obras Divinas en forma de transacción en la ausencia de la persona interesada, se vieron a sí mismos en la estación de observación de las maravillas de la soberanía divina y realizaron la tarea de alabar y glorificar a Allah, declarando: Allahu Akbar “¡Allah es el Más Grande!”
Segundo: Al ser vistos en la estación del heraldo de Sus obras brillantes y maravillosas, que son las manifestaciones de los sagrados Nombres Divinos, exclamaron: Subhanallah “¡Glorificado sea Allah! Alhamdulillah ¡Alabado sea Allah!”, realizando la tarea de santificar y alabar a Allah.
Tercero: En la estación de percibir y comprender con sus sentidos internos y externos las bendiciones almacenadas en los tesoros de la misericordia Divina, comenzaron a realizar la tarea de agradecimiento y alabanza.
Cuarto: En la estación de pesar con la balanza de las facultades espirituales las joyas de los tesoros de los Nombres Divinos, comenzaron la tarea de alabar y de declarar a Allah libre de toda falla.
Quinto: En la estación de estudiar las misivas del Sustentador, escrito con la pluma del poder del plan de la Determinación Divina, comenzaron la tarea de contemplación y apreciación.
Sexto: Al contemplar las bellezas sutiles, delicadas y finas de la creación de las cosas y en el arte de los seres, en la estación de declarar a Allah libre de todo defecto, emprendieron la tarea de amar y anhelar a su Creador Glorioso, su Creador Bello. Es decir, después de observar al universo y sus obras y al realizar las tareas en las estaciones ya mencionadas a través de las transacciones en el objeto de la ausencia de
