Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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Además de demostrar con una certeza absoluta al comienzo de treinta o cuarenta aleyas que la resurrección es la verdad más importante y necesaria del universo, en él se establecen diversas evidencias persuasivas para esa verdad en otros de sus versículos.

¿Existe alguna posibilidad de que la fe en el Más Allá pueda ser falsa, que emerge como el sol de entre los miles de declaraciones y afirmaciones de un Libro, una simple indicación de uno de los versículos de los que ha revelado ante nuestros ojos los frutos de numerosas verdades cósmicas aprendidas en las ciencias Islámicas? ¿Existe alguna posibilidad de negar el sol o la existencia del universo? ¿No sería imposible y absurdo? ¿Es acaso posible que, a pesar de que un ejército a veces pueda ser enviado a una batalla para que un mero signo del rey no se crea como mentira, se mostraran como falsas las miles de palabras, promesas y amenazas del monarca más serio y orgulloso? ¿Es posible que sean falsas?

A pesar que un simple signo de ese glorioso monarca espiritual que por trece siglos ininterrumpidos ha gobernado sobre innumerables espíritus, mentes, corazones y almas dentro de los límites de la verdad y de la realidad, y los ha entrenado y educado, sería suficiente para probar la verdad de la resurrección, la ha demostrado con miles de declaraciones explícitas. ¿No es necesario el tormento del Fuego Infernal entonces para el necio agravado que no reconoce este hecho? ¿No es pura justicia?

Además, por su aceptación definitiva de la verdad de la resurrección, que el Corán – que prevalece sobre el futuro y todos los tiempos – repetidamente demuestra en detalle y aclara, todas las escrituras reveladas y los libros sagrados, cada uno dominando en un período en particular, lo demostraron según su propia época y en sus siglos, pero de modo no detallado, oculto y resumido, confirmando con mil firmas lo que enseña el Corán.

Acá se incluye, ya que está relacionado con esta discusión, el testimonio que está al final del Tercer Rayo sobre los otros pilares de la fe, y en particular sobre “los Profetas”, “las Sagradas Escrituras” y “la fe en el Último Día”. Conforma una prueba convincente de la resurrección y se expresa como una poderosa y sin embargo, sucinta súplica que despeja todas las dudas. La súplica dice:

¡Oh, Mi Sustentador Compasivo!

He comprendido por la instrucción de Tu Noble Mensajero (PyB) y las enseñanzas del Corán, que en primer lugar el Corán y el Mensajero, y todas las sagradas escrituras y los profetas, han dado testimonio que las manifestaciones de los Nombres relacionados con Tu Belleza y Gloria, ejemplos que podemos encontrar en este mundo, continuarán de la forma

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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