Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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sostener y pesar dos soles. Si dos soles de igual peso se colocaran en los platillos de la balanza, el mismo poder, que hace que una de las nueces se eleve a los cielos y la otra nuez descienda al suelo, moverá estos cuerpos celestes con la misma facilidad.

Ya que en este mundo de contingencias, humilde, deficiente y transitorio, las cosas más grandes y las más pequeñas son iguales, que las numerosas e infinitas parecen ser iguales a una sola cosa, a través del misterio de la luminosidad, de la transparencia, de la orden, de la obediencia y del equilibrio.

Entonces de seguro que lo poco o mucho, pequeño o grande, será igual para el Poseedor del poder absoluto, Él será capaz de invocar a todos los seres humanos a la resurrección con un solo toque de la trompeta, tal como si fuera una sola persona; esto en virtud de los misterios de las manifestaciones luminosas del poder infinito y absolutamente perfecto de Su esencia, la transparencia de la dimensión interna de las cosas, el orden decretado por la sabiduría y el destino, la obediencia completa de todas las cosas, Sus órdenes de la creación, el equilibrio que existe en los seres contingentes; es consecuencia de la equivalencia del ser y el no ser de los contingentes.

Además, los niveles de fuerza y debilidad que posee una cosa están determinados por la intervención en esa cosa de su opuesto. Por ejemplo, los niveles de calor están determinados por la intervención del frío; los grados de belleza, por la intervención de lo feo; las etapas de la luz, por la intervención de la oscuridad. Pero si algo existe por sí mismo, y que no es otorgado, entonces su opuesto no puede interferir en él, porque entonces ocurriría lógicamente una unión de opuestos y eso es imposible. En algo que existe de sí mismo, no puede entonces haber gradación.

Ahora, el poder del Poseedor de Poder Absoluto pertenece a Su esencia; disfruta de una perfección absoluta y no es otorgado, como en los seres contingentes. En consecuencia, es imposible que su opuesto, la impotencia, interviniera en él. Por lo tanto, es tan fácil para el Señor Glorioso crear una primavera como lo es crear una flor. Pero si se atribuyera la creación a la casualidad, entonces la creación de una sola flor sería tan difícil como la de toda una primavera. Para Allah es tan fácil resucitar y reunir a todos los seres humanos como lo es resucitar y reunir a una sola persona.

Todo lo que hemos explicado hasta ahora con respecto a la resurrección, las comparaciones que la indican y sus verdades, deriva del brillo del Sabio Corán. Su solo propósito, ha sido hacer que el alma se rinda y el corazón acepte. Es al Corán al que pertenece el derecho de

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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