derecha y a la izquierda: un aspecto atestigua al Creador, el otro aspecto indica la resurrección.
Por ejemplo, la belleza de ser un ser humano, diseñado como está de la forma más justa, demuestra la existencia del Creador, mientras que al mismo tiempo el hecho de que junto con sus múltiples habilidades, alojadas de esa forma tan justa, declina y se muere; demuestra la existencia de la resurrección. A veces, si uno observa al mismo aspecto de dos formas diferentes, uno ve que demuestra la existencia tanto del Creador como de la resurrección.
Por ejemplo, si uno observa el orden sabio, el equilibrio justo, el adorno lleno de gracia y el favor misericordioso inherente en la mayoría de las cosas, se ven para demostrar que proceden de la mano poderosa del Creador Sabio, Generoso, Justo y Misericordioso. Así también, si uno observa la vida breve e insignificante de los seres transitorios que son las manifestaciones de estas cualidades, a pesar de su poder e infinitud, el Más Allá se aparece ante nosotros. En otras palabras, todas las cosas recitan en silencio y hacen que otros reciten:
آمَنْتُ بِاللّٰهِ وبِاليَوْمِ الْآخِرِ “Creo en Allah y en el Último Día”. ∗∗∗
