y Su Soberanía tan perfecta no pueden estar construidos en basa a asuntos transitorios, perecederos, inestables, insignificantes, cambiantes, inacabables, deficientes e imperfectos de este mundo.
Él debe, entonces, tener otro reino, uno que Lo merezca, permanente, estable, inmutable y glorioso. Por supuesto Él debe tener otro sultanato, y es por el bien de éste que Él nos hace trabajar, y por ello nos somete. Todos estos espíritus iluminados que han penetrado desde las apariencias externas a la verdad, y han sido ennoblecidas con la proximidad a la Presencia Divina, todos los pilares espirituales dotados de corazones iluminados, todos estos posesores de inteligencia lúcida, todos atestiguan que Él nos trasladará al otro reino. Ellos informan unánimemente que Él ha preparado allí para nosotros una recompensa y compensación, y relatan que Él está repetidamente dándonos firmes promesas y severas advertencias.
Romper una promesa, es una humillación infundada y completa. No puede ser de ninguna manera reconciliada con la Gloria de Su Santidad. Igualmente, fallar en el cumplimiento de un tratado tampoco surge de la falta de poder e impotencia. En realidad la incredulidad es un crimen extremo [^31], y no puede ser perdonado. El Absoluto Omnipotente está exento y exaltado sobre toda impotencia. Aquellos que nos traen su testimonio y su informe, a pesar de todas las diferencias en sus métodos, temperamentos y caminos, están totalmente de acuerdo con los principios este asunto. Por su cantidad, ellos tienen la autoridad de la unanimidad. Por su cualidad, ellos tienen la autoridad del culto consenso. Por su rango, cada uno es una estrella que guía a la humanidad, del ojo apreciado de un pueblo, el objeto de veneración de una nación. Por su importancia, cada uno es un experto y una autoridad en el asunto. En cualquier arte o ciencia, se prefiere a dos expertos antes que a miles de inexpertos, y dos afirmadores positivos, antes que miles de negadores de
[^31]:La incredulidad denuncia la creación de inutilidad presunta y falta de sentido. Esto es un insulto a toda la creación, una negación de la manifestación de los Nombres Divinos en el reflejo de los seres. Es una falta de respeto a los Nombres Divinos, un rechazo al testigo traído a la Unidad Divina por todos los seres. Es una negación de toda la creación. Corrompe las potencialidades del hombre de tal manera que son incapaces de reformarse y poco receptivos al bien. La incredulidad es además un acto de gran injusticia, una transgresión contra la creación y todos los derechos de los Nombres de Allah, la preservación de aquellos derechos, así como el incumplimiento natural del alma del no creyente, hace necesario que esta incredulidad sea imperdonable. Las palabras. ﴾ اِنَّ الشِّرْكَ لَظُلْمٌ عَظِيمٌ ﴿ “Asignar compañeros a Allah es verdaderamente una enorme atrocidad” (Corán, 31:12) expresa este significado.
