Mira, los árboles frutales como el coco, que carga con muchas latas de leche en su cabeza y el higo, solicitan a través de sus estados la comida más delicada como la leche de la tesorería de misericordia; lo reciben y se lo dan a comer a sus frutos, mientras que se conforman con agua enlodada. El árbol de granada toma la bebida pura de la tesorería de misericordia y se la da a beber a su fruta, él se contenta con agua enlodada.
En las semillas también hay un anhelo claramente evidente en su deber de germinar y enviar brotes. Como alguien prisionero en un lugar estrecho anhela salir a un jardín o a un lugar abierto, ese anhelo, ese estado alegre, también es evidente en las semillas, en su deber de echar retoños.
Así, es por este principio largo y misterioso, que está en vigencia en el universo y se llama “práctica Divina”, que esas personas ociosas y holgazanas que viven en la facilidad y prosperidad por la mayor parte sufre más problemas y angustia que aquellos que luchan y trabajan. Porque los ociosos siempre se quejan sobre sus vidas y quieren pasarlas rápidamente con entretenimientos. Mientras que quien trabaja y lucha está agradecido y ofrece alabanzas y no quiere que su vida pase rápidamente.
اَلْمُسْتَرِيحُ الْعَاطِلُ شَاكٍ مِنْ عُمْرِهِ وَالسَّاعِى الْعَامِلُ شَاكِرٌ es un principio universal. También es por esta razón que el dicho: “La facilidad yace en la dificultad y la dificultad, en la facilidad” se ha vuelto proverbial.
Por cierto, si los seres inanimados se observan cuidadosamente, se verá que en las capacidades y habilidades innatas de quienes no se han desarrollado expandiéndose de lo potencial a lo real a través de un gran esfuerzo y ejercicio, se evidencia un estado acorde con la práctica Divina mencionada anteriormente. Este estado indica que en el deber natural hay un esfuerzo y un placer. Si los seres inanimados se percatan de la vida general, el esfuerzo es suyo propio; de otra manera pertenece a aquello que representa y supervisa al ser inanimado. Incluso se puede decir como consecuencia de este misterio que cuando el agua delicada y sutil recibe la orden de congelarse, se ajusta a la orden con un entusiasmo tan intenso que separa el hierro, rompiéndolo en trozos. Es decir, al acatar la orden divina de “¡Expándete!” con la lengua de la temperatura helada bajo para el agua en un contenedor cerrado de hierro, rompe el contenedor con su entusiasmo intenso. Separa al hierro y por sí misma se vuelve hielo. Así sucesivamente.
Puedes hacer analogías con esto para todo. Desde las rotaciones de los soles y sus viajes y peregrinaciones hasta los giros, las vueltas y las vibraciones de las partículas como derviches mevlevíes, todo lo que lucha y está en movimiento en el universo por la ley del Decreto Divino y procede de la mano del Poder Divino y se manifiesta a través de la orden creativa que comprende la Voluntad, el Conocimiento y la Orden Divina.
Cada partícula, cada ser, cada ser vivo, incluso, se parece a un soldado que tiene diferentes relaciones con todas las secciones del ejército y diferentes deberes en cada una; cada partícula y cada ser vivo es similar a eso. Por ejemplo, una partícula en tu ojo tiene una relación con las células del ojo, con el ojo, con los nervios faciales y los vasos sanguíneos del cuerpo; y tiene deberes según esas
