Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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así también las muchas diferencias sabias – superior a otras especies – que se distinguen entre sí para que no se confundan y para preservar los derechos de todos ellos, además de mostrar la voluntad, elección y volición del Sáni-i Vájid, son todas marcas diferentes y sutiles de la Unicidad Divina. Muestran que quien no puede crear a todos los seres humanos y animales, por cierto, al universo, no puede aplicar la marca.

Segunda Indicación

SEGUNDA INDICACIÓN

Los mundos, las especies y los elementos del universo están tan entrecruzados y entretejidos que una causa que no tiene al universo como un todo no puede tener verdadero dominio sobre ninguno de sus especies y elementos. La manifestación de Unidad que procede del Nombre de Ferd ha incluido a todo el universo dentro de una unidad para que todo lo proclame. Por ejemplo, que la lámpara del universo, el sol, sea un indicio de que todo el universo le pertenece a uno, así también, el elemento de aire que sea un siervo activo de los seres vivos es uno, y el fuego que es su cocinero sea uno, que la esponja de la nube que riega el jardín de la tierra sea una y que la lluvia que viene a auxiliar a todos los seres vivos sea una y caiga en todas partes, y que la mayoría de las especies de animales y plantas se esparzan libremente sobre la tierra y que sus especies y hábitat sean los mismos, son indicaciones muy certeras y testimonios que indican que todos esos seres, junto con los lugares donde se encuentran, son propiedad de un solo ser.

Siguiendo esta analogía, los reinos de seres del universo están tan entretejidos que han convertido al universo en una totalidad que es indivisible con respecto a la creación. Una causa que no tiene regla sobre todo el universo no puede gobernar sobre nada con respecto a la dominación y la creatividad; no puede hacer que una sola partícula le preste atención.

Tercera Indicación

TERCERA INDICACIÓN

A través de su manifestación más grande, el Nombre de Ferd ha convertido al universo en innumerables misivas del Eternamente Suplicado en las cuales cada una contiene sellos ilimitados de Unicidad Divina y tantas marcas de Unidad como cantidad de palabras – como si estuvieran impresas – y señala a su Escriba tantas veces como cantidad de sellos.

Sí, cada flor, cada fruto, cada pasto e incluso cada animal y cada árbol son sellos de Unicidad Divina y marcas de Unidad Divina que, junto con los lugares en que se encuentran que toman la forma de misivas, son como firmas que muestran a quien escribió el lugar. Por ejemplo, un ranúnculo en un jardín es como un sello del escritor del jardín. Sea de quien sea el sello de la flor, todas las flores de ese tipo sobre la faz de la tierra indican claramente que son sus palabras y que el jardín también es su escritura. Esto significa que cada cosa le adjudica todo a Quien las creó, indicando una afirmación máxima de Unidad Divina.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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