(Husrev) que apenas sabía escribir en árabe. Estábamos sorprendidos y comprendimos ahora que fue una bofetada.
“La Segunda: Confieso que dos de mis actitudes fueron dañinas para la absoluta sinceridad necesaria para el servicio del Corán, que debe ser puramente por Allah, y recibí un golpe severo. Porque soy como un extraño en la región y un extranjero. También, pero no debería quejarme, ya que no observé la frugalidad y la satisfacción, reglas importantes de mi Maestro, sufro pobreza. Estoy obligado a mezclarme con gente egoísta y arrogante, y entonces, que Allah me perdone, fui obligado a ser generoso de manera hipócrita y aduladora. Mi Maestro frecuentemente me advertía, me recordaba y me regañaba, pero desafortunadamente no pude detenerme. Por un lado, los demonios entre los genios y los seres humanos estaban sacando provecho de mi situación que se oponía al espíritu del Sabio Corán y, por el otro, provocaba una frialdad y un descuido en nuestro servicio.
“Frente a esta falta, recibí un golpe severo, pero si Allah lo desea, compasivo. No tenemos duda de que sucedió como consecuencia de esa falta. El golpe fue este: a pesar de que por ocho años he tenido una relación cercana con mi Maestro y he sido el escritor de los borradores y versiones finales, por aproximadamente ocho meses, había sido incapaz de beneficiarme con Risale-i Nur. Estábamos sorprendidos por esta situación. Tanto yo como mi Maestro buscamos la razón, preguntándonos por qué esto era así. Ahora estamos seguros de que esas verdades del Corán son luz y no se pueden unir con la oscuridad de la artificialidad, adulación y humillación. Entonces, el significado de las luces de aquellas verdades se alejaba de mí, pareciendo extrañas para mí como extranjeras. Busco a Yenáb-i Jak (Altísimo Verdadero) y Le pido que me otorgue una sinceridad merecedora de este servicio y que me salve de la hipocresía y de la artificialidad hacia ‘los mundanales’. Le pido primero a mi Maestro y a todos mis hermanos que recen por mí.
El más lleno de faltas, Şamlı Hafız Tevfik”
El Octavo
EL OCTAVO
Este es Seyrani. Como Husrev, él era uno de mis alumnos entusiasmado con Risale-i Nur y que lo comprendía bien. Les consulté a mis alumnos de Esparta sobre los tevafuks, que son una llave para los misterios del Corán y para la ciencia de yafr. Respondieron y tomaron parte con entusiasmo, pero debido a que Seyrani tenía otras ideas y puntos de interés, no respondió y además quiso que yo renuncie a la verdad que yo sabía como cierta. Él me escribió una carta que me molestó considerablemente. Dije: “¡Ay! He perdido a este alumno”. Por cierto quise iluminar sus ideas, pero otro significado confundió los asuntos. Recibió un golpe de la compasión Divina: permaneció por casi un año en un lugar de reclusión, es decir, en prisión.
El Noveno
EL NOVENO
Este es Hâfız Zühtü el Anciano. En un momento él estaba como supervisando a los estudiantes de Risale-i Nur en Ağrus, sin considerar el honor espiritual de los estudiantes como suficiente – a pesar de que habían hecho su camino, el de seguir la Sunna del Profeta (A.S.M.) y de evitar las innovaciones –
