celestes glorifican y exaltan a su Único Jálık (Creador), Que los crea, los hace girar y los administra; por la lengua de la disposición, declaran: “¡Sübhanallah! ¡ Allahu Ekber!”. A través de sus glorificaciones, yo también Te declaro sagrado.
¡Oh, Kadír-i Zulyelal (Todopoderoso y Glorioso), escondido en la intensidad de Su manifestación y oculto en la magnificencia de Su grandeza! ¡Oh, Tú que eres Kádir-i Mutlak (Todopoderoso)!
He comprendido a través de las enseñanzas del Sagrado Corán y de las instrucciones de Tu Más Noble Profeta (A.S.M.) que tal como los cielos y las estrellas dan testimonio de Tu existencia y unidad, así también con sus nubes, relámpagos, truenos, vientos y lluvia, la atmósfera da testimonio de Tu necesaria existencia y unidad.
Sí, las nubes sin vida e inconscientes que envían el agua de la vida, la lluvia, para asistir a los seres vivos necesitados sólo lo hacen a través de Tu misericordia y sabiduría; las coincidencias confusas no pueden interferir de ninguna manera. La electricidad más poderosa, el relámpago, que aludiendo a su potencialidad de iluminar, alienta al ser humano a beneficiarse de él y enciende espectacularmente Tu poder en el espacio. El trueno anuncia la llegada de la lluvia, causando que el espacio ilimitado hable, y hace que los cielos resuenen con los retumbos de sus glorificaciones; Te consagra verbalmente, dando testimonio de Tu dominación. Los vientos, que están cargados de numerosas tareas como proveer el sustento más vital a los seres vivos, y lo más fácil con lo que beneficiarse, y asegurando y facilitando la respiración, por algún motivo convierte a la atmósfera en una “pizarra para escribir y borrar”, y así señala a la actividad de Tu poder y da testimonio de Tu existencia. De modo similar, la misericordia extraída por Tu compasión de las nubes y enviada a los seres vivos, da testimonio a través de las palabras de sus gotitas equilibradas y ordenadas según la amplitud de Tu misericordia y compasión.
Las nubes, los relámpagos, el trueno, el viento y la lluvia
¡Oh, Mutasarrıf-ı Fa'âl (Disponedor y Activo)! ¡Oh, Feyyaz-ı Müteâl (Sublime y Generoso Otorgador)!
Las nubes, los relámpagos, el trueno, el viento y la lluvia, cada uno de ellos da testimonio por su cuenta de Tu necesaria existencia, y también como un todo, al estar uno dentro de otro y asistiéndose entre sí en sus tareas, a pesar que son diferentes y opuestos, indican de un modo poderoso Tu unidad. Ellos señalan también a la magnificencia de Tu dominación, que hace que la vasta atmósfera dentro de una exhibición de maravillas, algunos días llenándola y vaciándola varias veces; y a la inmensidad y la capacidad de penetración de Tu poder, que la hace parecer a una pizarra sobre la que se escribe y luego se borra, y la escurre como una esponja y riega el jardín de la tierra; y a Tu ilimitada misericordia y gobierno infinito, que bajo el velo de la atmósfera administran toda la tierra y todos los seres. Más aún, el aire está empleado en tareas tan sabias y las nubes y la lluvia están utilizadas para beneficios tan perspicaces que si no fuera por el conocimiento y la sabiduría que abarca todas las cosas, no podrían emplearse.
Mundo
¡Oh, Fa'alün Limâ Yürid (Tú Que actúas como Él desea)!
A través de Tu actividad en la atmósfera, Tu poder, que constantemente demuestra los ejemplos de la resurrección de los muertos y la Gran Reunión, y
