Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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las causas inconscientes y la naturaleza, que no tienen voluntad, ni elección, ni propósito y no pueden interferir en ellas.

Es decir, es ignorancia extrema y necedad no reconocer y negar al Sáni-i Jakím, al Agente con elección, a quien el universo y todos los seres necesitan y demuestran a través de su orden infinito y los ejemplos de sabiduría que contienen. Sí, si existe algo más sorprendente en el mundo, sería el hecho de negarlo. Los aspectos infinitos de orden y los ejemplos de sabiduría en los seres del universo, testifican Su existencia y unidad, para que incluso el más ignorante pueda entender cuánta ceguera y falta de sabiduría es no verlo ni reconocerlo. También puedo decir que entre los incrédulos, los sofistas, que se supone son estúpidos porque niegan la existencia del universo, son los más inteligentes. Porque si se acepta la existencia del universo, no creer en Allah, el Jálık (Creador) del universo, es imposible. Ellos empezaron a negar al universo. También se negaron a ellos mismos diciendo: “no existe nada”. Abdicaron a su razón y se salvaron de la irracionalidad sin límites de los otros negadores con el pretexto de la racionalidad y en un sentido, se acercaron a la razón.

Cuarto Punto

Cuarto punto

Como se indica en la Palabra Diez, si un Sáni-i Jakím (Creador Artífice y Omnisciente), un maestro constructor más inteligente, sigue cuidadosamente cientos de ejemplos de sabiduría en cada piedra de un palacio y luego no construya el techo del mismo de modo que se destruya y todos los innumerables propósitos y ejemplos de sabiduría se pierdan. Esto es algo que no podría aceptar ningún ser consciente. De manera similar, no es posible en absoluto que un poseedor de una sabiduría perfecta haya dejado fuera de una pequeña semilla, su perfecto conocimiento, sus toneladas de beneficios, objetivos y propósitos; Quien posee una sabiduría absoluta no gastaría un poderoso árbol tan grande como una montaña para que produzca un único beneficio, un pequeño objetivo, un único fruto que virtualmente no tiene ningún valor y de esta manera ser un despilfarrador que desperdicia de una manera totalmente opuesta y contraria a su sabiduría.

De la misma forma, el Sáni-i Jakím concede cientos de casos de sabiduría a cada uno de los seres en el palacio del universo según el número de sus frutos y les da tareas según el número de sus flores; para Él, no resucitar a los muertos, ni la gran Reunión, hacer que todos aquellos números incalculables de propósitos y casos de sabiduría e infinitos deberes sean insignificantes, inútiles, sin sentido ni propósito ni beneficio, sería como dar cuenta de una absoluta impotencia al poder perfecto del Kadír-i Mutlak (Todopoderoso), así como también mostraría inutilidad y falta de propósito en la perfecta sabiduría del Jakím-i Mutlak (Absolutamente Omnisciente), una terrible fealdad en la belleza de la misericordia del Rajím-i Mutlak (Absolutamente Compasivo) y una tiranía sin límites para la perfecta justicia del Ádil-i Mutlak (Absolutamente Justo). Sería bastante complejo negar la sabiduría, misericordia y justicia en el universo que todos pueden ver; sería una extraordinaria imposibilidad que comprende innumerables absurdos. Que los extraviados vengan y vean que en las tumbas

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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