es la inexistencia; de hecho tiende en esa dirección.
Tercera Razón
Tercera Razón: Este reino mundanal es el campo de prueba, la morada de servicio. No es el lugar de placer, recompensa y retribución. Considerando, entonces, que es la morada del servicio y lugar de adoración, las enfermedades y las desgracias – mientras que no afecten la fe y se soporten con paciencia – se ajustan cabalmente al servicio y la adoración e incluso la fortalecen. Ya que hacen de cada hora equivalente a un día de adoración, uno debería ofrecer las gracias en lugar de quejarse.
De hecho la adoración es de dos tipos, uno positivo y uno negativo. Lo que significa positivo es obvio. En cuanto a la adoración negativa, es cuando un afligido con desgracias o enfermedades percibe su propia debilidad e impotencia y al volverse a su Rabb-i Rajim (Señor Compasivo), busca refugio en Él, medita sobre Él, Le pide y así ofrece una forma pura de adoración que ninguna hipocresía puede penetrar. Si lo soporta con paciencia, piensa en la recompensa que le dará la desgracia y ofrece las gracias, entonces cada hora que pasa contará como un día entero de adoración. Su breve vida se vuelve larga. Incluso hay casos donde un solo minuto se cuenta como un día completo de adoración.
Una vez, yo estaba extremadamente ansioso por una increíble enfermedad que aquejaba a uno de mis hermanos del Más Allá, Mujayir Hafiz Ahmed. Pero luego llegó una advertencia a mi corazón: “¡Felicítalo!” Cada minuto que pasa se cuenta como un día completo de adoración. En todo momento estaba soportando su enfermedad con paciencia y gratitud.
Tercer Punto
TERCER PUNTO
Como hemos señalado en una o dos de las Palabras, cuando una persona piensa en su vida pasada, dirá en su corazón o con su lengua “¡Ah!” u “¡Oh!” Es decir, o sentirá arrepentimiento o dirá “Elhamdulillah”. El arrepentimiento se inspira en los dolores que surgen del cese de los placeres anteriores y de separarse de ellos. Porque el cese de placer es un dolor. A veces un placer momentáneo provoca dolor permanente. Reflexionar sobre ello será como socavar una herida haciendo que brote el arrepentimiento.
En cuanto al placer espiritual duradero que viene del cese de los dolores momentáneos experimentados en el pasado, inspira al ser humano a exclamar: “Elhamdulillah”. Además de esta situación innata del ser humano, si piensa en la recompensa que resulta de la desgracia y la retribución que le espera en el Más Allá, si se da cuenta de que su breve vida contará como una larga vida por su desgracia, entonces en lugar de ser meramente paciente, debería estar agradecido. Se necesita decir:
اَلْحَمْدُ لِلّٰهِ عَلٰى كُلِّ حَالٍ سِوَى الْكُفْرِ وَالضَّلَالِ
Comúnmente se dice que el tiempo de la desgracia es largo. Por cierto que lo es, pero no porque es angustiante como la gente acostumbra a creer, sino más bien porque brinda resultados vitales tal como una larga vida.
