Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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juventud, recibimos el respeto y la compasión que surgen de la gracia Divina espiritual, constante e importante y de la compasión humana, y también recibimos los placeres espirituales que surgen del repreto y la compasión. Ya que este es el caso, no deberíamos cambiar esta ancianidad por cien juventudes. Sí, puedo decirles con certeza que si me dieran diez años de la juventud del Viejo Said, no daría ni un año de la ancianidad del Nuevo Said. ¡Estoy conforme con mi ancianidad y ustedes deberían estar conformes con la vuestra!

Décima Esperanza

DÉCIMA ESPERANZA

Una vez, después de regresar de haber sido un prisionero de guerra, me aquejó la negligencia por un año o dos en Estambul. La política de ese momento dirigió mi atención lejos de mí mismo y la esparció por el mundo exterior. Entonces, un día, estaba sentado en un lugar elevado mirando hacia el valle del cementerio Sultán Eyüb de Estambul. Miré los horizontes alrededor de Estambul. De repente, mientras miraba hacia abajo, me sobrevino un estado imaginario, parecía que mi mundo privado estaba muriéndose y mi espíritu se estaba retirando en un aspecto. Dije: “Me pregunto si son las inscripciones de las lápidas que me están dando esas ilusiones” y retiré mi mirada. Miré no a la distancia sino al cementerio. Entonces se le impartió lo siguiente a mi corazón: “Este cementerio a tu alrededor es Estambul cien veces más, porque Estambul se ha vaciado aquí cien veces. No te puedes salvar de la orden del Jákim-i Kadír (Soberano Poderoso) Quien ha volcado a toda la gente de Estambul aquí; no puedes ser una excepción; tú también partirás”.

Salí del cementerio y con esa imaginación horrible entré a una pequeña celda en la Mezquita Sultán Eyüb donde ya me había quedado muchas veces anteriormente. Pensé dentro de mí, soy un huésped en tres sentidos: soy un huésped en esta habitación diminuta, también soy un huésped en Estambul y un huésped en este mundo. Un huésped tiene que pensar en el camino. Del mismo modo que dejaré esta habitación, así también un día dejaré Estambul y también otro día partiré de este mundo.

Mientras estaba en este estado mental, mi cabeza, mi corazón, se abrumó por una tristeza y una aflicción penosas y dolorosas que surgen de la separación. No estaba perdiendo a sólo uno o dos amigos; partiría de miles de personas queridas de Estambul y también partiría de Estambul, que tanto amaba. Y tal como partiría de cientos de miles de amigos de este mundo, así también partiría del bello mundo, que me cautivaba y yo amaba. Mientras consideraba esto, trepé una vez más a ese lugar en el cementerio. Habiendo ido al cine de vez en cuando para tomar clases, en ese momento, todos los muertos de Estambul parecían estar caminando por allí, como el cine que muestra en el presente las imágenes del pasado; así también toda la gente que pude ver en ese momento parecía ser cadáveres que caminaban por allí. Mi imaginación me dijo: ya que algunos de aquellos en el cementerio parecen estar caminando por allí como en una pantalla de cine, deberías ver la gente del presente, que entrarán al cementerio en el futuro, como si hubieran entrado en él; ellos también son cadáveres que caminan por allí.

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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