cuánto hayan sufrido por la calamidad de la separación, ustedes no se han expuesto a esa calamidad tanto como yo. Porque no tengo ningún hijo en el que deba pensar solamente. Siento dolor y lástima por las penas de miles de hijos musulmanes e incluso de animales inocentes, debido a esta lástima y compasión excesiva de mi naturaleza. No tengo una casa propia en la que deba pensar solamente. Más bien, por el patriotismo Islámico, estoy preocupado por este país e incluso al mundo Islámico, como si ellos fueran mi casa. ¡Me entristezco con los dolores de mis amigos musulmanes en esas dos grandes casas y estoy apenado por partir de ellos!
Y entonces, la luz de la fe fue suficiente para mí y para mis penas que surgen de la ancianidad y los dolores de la separación; me dio una esperanza inagotable, una fe irrefutable, una luz insaciable, un consuelo interminable. La fe entonces es por cierto más que suficiente para ustedes frente a la oscuridad, la negligencia, las penas y los dolores de la ancianidad. En realidad, la ancianidad que es absolutamente negra y que carece de luz y consuelo, y la separación más dolorosa y terrible, es la ancianidad y la separación de los extraviados y los disolutos. Experimentando la fe que otorga tanta esperanza, luz y consuelo y sus efectos es posible al adoptar una actitud de adoración conciente, merecedora de la ancianidad y apropiada al Islam. No es posible al intentar imitar a los jóvenes, hundir la cabeza de uno en las negligencias ebrias y olvidarse de la ancianidad.
Concéntrense en el Hadiz, cuyo significado es:
خَيْرُ شَبَابِكُمْ مَنْ تَشَبَّهَ بِكُهُولِكُمْ وَشَرُّ كُهُولِكُمْ مَنْ تَشَبَّهَ بِشَبَابِكُمْ
Es decir: “Los mejores de vuestros jóvenes son quienes se parecen a los ancianos en dignidad y abstenerse de los vicios, mientras que los peores de vuestros ancianos son quienes se parecen a los jóvenes que se hunden en la disipación y la negligencia”.
¡Mis hermanos y hermanas ancianos! Hay un Hadiz que dice: “La misericordia Divina se avergüenza por dejar sin respuesta las oraciones ofrecidas a la Corte Divina por los creyentes ancianos de sesenta o setenta años cuando ellos elevan sus manos a la Corte Divina”. Ya que la misericordia Divina los considera con tanto respeto, ¡ustedes también sean respetuosos hacia este respeto al realizar vuestra adoración!
Décimo Cuarta Esperanza
DÉCIMO CUARTA ESPERANZA
El resumen al comienzo del Rayo Cuatro, sobre la aleya luminosa ﴾ حَسْبُنَا اللّٰهُ ﴿ describe cómo habiendo sido aislado de todo por ‘los mundanales’, me aquejaron cinco tipos de alejamientos. Sufrí también en ese momento de ancianidad cinco enfermedades que surgieron en parte por mis pesares. Debido a la negligencia que resultó de la angustia, no consideré las luces de Risale-i Nur, que me hubieran consolado y ayudado, miré directo a mi corazón, y busqué mi espíritu. Vi que dominaba en mí un deseo abrumador de inmortalidad, un amor por la existencia, un gran anhelo por la vida, junto con una impotencia infinita y una pobreza ilimitada. Pero una transitoriedad increíble extinguía la inmortalidad. En ese estado, exclamé como un poeta afligido:
