Fundación de Ciencia y Cultura de Estambul
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Destello Dos

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Destello Dos

﴿ بِسْمِ اللّٰهِ الرَّحْمٰنِ الرَّحِيمِ ﴾

﴿ اِذْ نَادٰى رَبَّهُٓ اَنّ۪ي مَسَّنِىَ الضُّرُّ وَاَنْتَ اَرْحَمُ الرَّاحِم۪ينَ ﴾

La súplica de Job (A.S.), el héroe de la paciencia, está comprobada y es efectiva. Extrayendo de la aleya, deberíamos decir en nuestra súplica:

رَبِّى اَنيِّ مَسَّنِىَ الضُّرُّ وَاَنْتَ اَرْحَمُ الرَّاحِمِينَ

El resumen de la reconocida historia de Job (A.S.) es como sigue:

Mientras lo aquejaban numerosas heridas y llagas, por mucho tiempo, recordaba la gran recompensa que tendría por su enfermedad y la soportaba con absoluta paciencia. Pero más tarde, cuando los gusanos, generados en sus heridas, que penetraban hasta su corazón y su lengua, el asiento del recuerdo y del conocimiento de Allah, temía que su deber de adoración se dañara y entonces dijo como súplica, no por su propia comodidad sino por su adoración a Allah:

“¡Oh, Allah! El mal me ha tocado; mi recuerdo de Ti con mi lengua y mi adoración hacia Ti con mi corazón se dañara”. Yenáb-i Jak (Altísimo Verdadero) entonces aceptó esta súplica sincera, pura, sinceramente pura, desinteresada y sólo por Él de la manera más maravillosa. Le otorgó a Job una salud perfecta y manifestó en él todo tipo de compasión. Este Destello contiene Cinco Puntos:

Primer Punto

PRIMER PUNTO

En lugar de las heridas externas y la enfermedad de Job (A.S.), nosotros tenemos la enfermedad interior del espíritu y del corazón. Si nuestro ser interior se volviera exterior y nuestro exterior se volviera interior, pareceríamos más heridos y enfermos que Job. Porque cada pecado que cometemos y cada duda que entra en nuestra mente inflige heridas en nuestro corazón y nuestro espíritu.

Las heridas de Job (A.S.) eran de una naturaleza tal como para amenazar su breve vida mundanal, pero nuestras heridas espirituales amenazan nuestra larga vida eterna. Necesitamos la súplica de Job miles de veces más que él mismo. Tal como los gusanos que surgían de sus heridas penetraban hasta su corazón y lengua, así también las heridas que vienen de los pecados, y las sospechas y dudas que surgen de aquellas heridas penetrarán - ¡que Allah nos proteja! – nuestro corazón interno, el asiento de la fe y así herirá la fe. Penetrando también el placer espiritual de la lengua, la intérprete de la fe, la hacen rechazar con asco el recuerdo de Allah y lo reducirá a silencio.

El pecado, que penetra al corazón, lo ennegrecerá y oscurecerá hasta extinguir la luz de la fe. Dentro de cada pecado hay un camino que lleva a la incredulidad. A menos que ese pecado se borre rápidamente al buscar el perdón

4–6 de octubre de 2026 · Estambul

XIII Simposio Internacional Bediuzzaman

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